COLUMNAS POLÍTICAS DE SINALOA

DOMINGO 22 DE JUNIO DE 2025

COLUMNAS 

COLUMNAS POLÍTICAS DE MEDIOS IMPRESOS Y PORTALES

DESDE NUESTROS DERECHOS-ARMANDO SALAZAR

Construcción de paz en Sinaloa: entre el esfuerzo institucional y el desafío estructural

Hablar de paz en un escenario de violencia como el que vivimos en Sinaloa es complicado, pero es necesario. La situación es compleja porque la paz a la que aspiramos no es meramente la ausencia de violencia, sino un esfuerzo integral por recomponer el tejido social, reconstruir la confianza en las instituciones y garantizar condiciones dignas para el desarrollo de nuestros jóvenes y nuestras familias. Frente a este panorama, las acciones gubernamentales, sociales y culturales orientadas a la construcción de paz se han multiplicado, pero el desafío sigue siendo monumental.

Las bases institucionales: coordinación y seguridad

Uno de los pilares de esta construcción ha sido la instauración de las Mesas de Coordinación para la Construcción de Paz, que sesionan diariamente en el estado. Este mecanismo reúne a representantes de los tres niveles de gobierno y de las fuerzas armadas con el propósito de coordinar operativos de seguridad, compartir información de inteligencia y atender situaciones emergentes. La intención es clara: combatir frontalmente a los grupos criminales y disminuir los niveles de violencia.

Sin embargo, esta estrategia, centrada en el ámbito policial y militar, ha mostrado limitaciones. La violencia en Sinaloa es estructural y multifactorial; por ello, el combate frontal al crimen organizado es solo una parte del rompecabezas. También es necesario generar puentes con la sociedad, en un ejercicio de comprensión, acompañamiento y confianza. La sociedad no puede seguir sintiéndose sola. ¿Y la estructura económica, financiera y cultural del crimen organizado? ¿En qué medida la estamos transformando?

La dimensión social: mujeres y jóvenes como protagonistas

Consciente de que la seguridad no se logra únicamente con fuerza pública, el gobierno estatal ha impulsado programas con enfoque comunitario. Destaca el fortalecimiento de las Redes de Mujeres Constructoras de Paz, espacios donde mujeres de colonias y comunidades trabajan en diagnósticos locales de violencia y necesidades sociales, promoviendo proyectos para mejorar su entorno inmediato. Este enfoque, además de empoderarlas, reconoce su papel fundamental en la transformación del tejido comunitario. Es un valioso ejercicio que requiere mayor impulso y continuidad.

Asimismo, iniciativas como los Foros de Jóvenes Constructores de Paz y programas como Suma Festbuscan abrir espacios de participación juvenil para impulsar proyectos sociales, artísticos o ambientales que promuevan entornos pacíficos. La apuesta es correcta: involucrar a la juventud es indispensable si se desea transformar los patrones de violencia que se replican generacionalmente. El reto es claro: involucrar a más jóvenes, escucharlos, apoyarlos y generar sinergias entre sus propuestas y las acciones institucionales.

Cultura para la paz: arte y comunidad

La cultura ha sido otro de los instrumentos fundamentales para la pacificación. A través de festivales, presentaciones artísticas, talleres y actividades recreativas se busca ocupar el espacio público con expresiones culturales que favorezcan la convivencia, el respeto y la integración social. Estas actividades, realizadas en plazas, parques y escuelas, son esenciales para contrarrestar los efectos del miedo, la desconfianza y el aislamiento social que deja la violencia. Son actividades que no pueden abandonarse, pero que deben realizarse de manera estratégica y realista frente a las condiciones de inseguridad que enfrentamos. La clave es involucrar creativamente a todos los sectores sociales.

Retos persistentes: impunidad y desigualdad

A pesar de estos esfuerzos, el reto de construir paz en Sinaloa enfrenta enormes obstáculos. La violencia generada por el crimen organizado continúa afectando de forma cotidiana a amplias regiones del estado. Los hechos recientes —asesinatos de civiles, desplazamientos forzados y enfrentamientos armados— muestran que la paz sigue siendo frágil y precaria.

A ello se suma el persistente problema de la impunidad. Muchas víctimas no encuentran justicia, lo que perpetúa la desconfianza en las instituciones. Además, la desigualdad económica sigue siendo el caldo de cultivo para que niños, adolescentes y jóvenes encuentren en el crimen organizado una aparente alternativa de vida frente a un horizonte limitado por la pobreza o el desempleo. Ese es uno de los retos más urgentes: generar programas contundentes que ofrezcan oportunidades reales y sostenibles a nuestros jóvenes.

¿Hacia dónde avanzar?

La paz no se construye desde una sola trinchera. Para que los esfuerzos sean sostenibles es indispensable:

Consolidar las redes comunitarias de mujeres y jóvenes con presupuesto suficiente y acompañamiento técnico.

Fortalecer la cultura de la denuncia y los mecanismos de protección a víctimas.

Combatir la impunidad con fiscalías autónomas, eficaces y confiables.

Vincular programas sociales, educativos y culturales a una política pública integral de paz, más allá de los periodos gubernamentales.

Establecer observatorios ciudadanos que evalúen las acciones de construcción de paz con indicadores medibles, involucrando a los sectores económicos, académicos y sociales.

Debemos reconocer que la paz no es un decreto, sino un proceso. La participación activa de mujeres, jóvenes, comunidades organizadas y actores culturales es un signo alentador en Sinaloa. Pero si estos esfuerzos no se acompañan de transformaciones profundas en el acceso a la justicia, el combate a la impunidad y la atención estructural a la desigualdad, la paz seguirá siendo frágil.

Construir paz en Sinaloa es hoy, más que nunca, un acto de valentía colectiva. (El Debate)

DOMINGRILLA-FRANCISCO CHIQUETE

No falla la conseja, ni fallan los personajes.

Es bien sabido que en cuanto un gobernante o funcionario importante presume avances o control de la inseguridad, ocurre una desgracia que echa por la borda toda presunción.

A pesar de ello, cada persona o personaje que llega a una silla importante o de mediana importancia, insiste en sacar cuentas alegres y aportar cifras espectaculares, a sabiendas de que esa misma noche o al día siguiente se le vendrá una andanada de acontecimientos negativos.

Así le pasó al gobernador Rubén Rocha Moya después de la más reciente visita de Omar García Harfuch, como comentamos en la entrega anterior. Ahora sí vamos a ver resultados, adelantó impactado todavía por la proyección de la batiseñal sobre el cielo sinaloense.

Desde entonces no ha faltado día en que Sinaloa aparezca entre los estados más violentos del país (en el top cinco, y una vez en el meritito primer lugar).

Hasta Mazatlán, que había permanecido no en paz, pero sí con cifras discretas, se encuentra ahora en el tobogán de la violencia con balaceras diarias durante toda una semana.

Ojalá que el gobernador se haya equivocado y no sean esos los resultados a que se refería.

¿QUÉ ESPERAMOS DE LA NUEVA CORTE?

Ya hasta la presidenta Claudia Sheinbaum le bajó a la intensidad de su defensa a la elección judicial. No la condena ni la desampara, por supuesto, pero ha dejado de insistir con tanto furor en que “fue el pueblo el que eligió a los candidatos ganadores”.

Ahora lo que se argumenta es que el futuro presidente de la Corte es indígena y por tanto, quienes impugnan verbal o legalmente el resultado, lo hacen porque son conservadores, clasistas, discriminadores.

Como esa falsa polémica no les alcanzó, se inventaron otra: el nuevo presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación anunció una decisión heroica: no usará la toga tradicional, sino los trajes típicos de las etnias de que proviene.

¿La ausencia de la toga será un elemento clave para que la administración de la justicia sea más efectiva, honesta, pronta? Si estas son las propuestas y reales formas de pensar de nuestros nuevos jueces supremos, estamos aviados.

Más reveladora resulta la convicción de que él personalmente se ganó los votos con que lo eligieron, sin haber invertido dinero ni recibido apoyos ilegales (los acordeones no cuentan). Me recordó el episodio en que un diputado federal suplente (bajacaliforniano) pasó a ser titular, porque el propietario de la curul murió. Yo soy diputado por la gracia de dios, dijo haciendo un chiste. Es que dios se llevó al propietario, igual que con usted, dijo a la mazatleca Elisa Meza Rochín, quien también rindió protesta como diputada federal propietaria, ante la muerte del titular, Jesús Arnoldo Millán Trujillo.

-¡No! Respondió airada. Yo estoy aquí porque aporté votos con los que ganamos el propietario y yo, que era la suplente.

A la gran mayoría de los mexicanos no nos importa o no nos debe importar que el señor presidente in péctore Hugo Aguilar sea indígena o no lo sea. Debemos asegurarnos de que todos, indígenas, criollos o “blanquitos”, por referir su lenguaje o estratificación, tengamos oportunidades para acceder a todos los espacios, como fue este caso.

Lamentablemente Aguilar trae el síndrome de Xóchitl Gálvez, que se pasó la campaña narrando su origen étnico y de sus esfuerzos heroicos para superar las limitaciones de su origen, su condición de mujer y su pobreza, pero nunca pasó a los proyectos específicos con que eventualmente gobernaría. Aguilar insiste en que es indígena y en que va a abrir los espacios para los pueblos originarios, pero sólo esto no puede ser un proyecto de administración de justicia para un país de más de 130 millones de habitantes, que provienen de los más variados orígenes.

Todo sea por hacer olvidar que el gobierno se quedó con la Suprema Corte de Justicia y el resto de la estructura judicial, y acabó con la separación de poderes, sin contar con el aval de un electorado que desdeñó participar en lo que ahora se cacarea como “la máxima expresión mundial de la democracia”.

LA JUBILACIÓN DE PESCADOR OSUNA

Este viernes José Ángel Pescador Osuna recibió su reconocimiento como consejero emérito del Colegio de Sinaloa, institución que agrupa a buena parte de los pensadores, artistas, creadores e intelectuales más importantes de nuestra entidad.

Se trata de un reconocimiento importante, que permite al exalcalde mazatleco seguir participando en el Colegio sin las responsabilidades de asistencia y presencialidad en los eventos de la institución, atendiendo las aportaciones que ha hecho desde su creación, en 1991. Entendible ahora que llegó a los 80 años.

Fue parte de la llamada “formación de los galácticos”, como se refería a una legendaria plantilla de jugadores del Real Madrid, con Raúl Cervantes Ahumada, Diego Valadés, Antonio Haas, José Ángel Espinoza (Ferrusquilla), Antonio López Sáenz, Jaime Labastida, Jaime Martuccelli, Jesús Kumate, entre otros.

Ha desarrollado una carrera política brillante y controvertida.

De joven, siendo parte del Consejo Nacional Técnico de la Educación, alcanzó notoriedad porque condenó el uso de alumnos en eventos políticos (algunos niños se desmayaron en pleno evento) y se le pronosticó poco futuro porque prácticamente había desafiado al SNTE, que entonces era todopoderoso.

A pesar de eso, llegó a ser secretario de Educación Pública, sustituyendo a Ernesto Zedillo, cuando se fue por la Presidencia de la República. Luego vino la gran decepción porque Zedillo no lo ratificó en ese puesto y en cambio puso al célebre Fausto Alzati (falzati), a quien luego luego despidieron porque lo agarraron presumiendo un título que no tenía.

En Mazatlán hizo época en varios sentidos. Llegó con ideas muy avanzadas para el momento (como alcalde, por ejemplo, hizo públicas las sesiones de Cabildos, que pese a la ley, eran privadas), pero también revivió estilos de gobernar de años anteriores, cuando el alcalde se metía en todo, hasta en los pleitos conyugales de los policías.

Fue especialmente criticado por la clase política cuando encabezó las protestas por el asesinato de dos jóvenes estudiantes, brutalmente sacrificadas. Era el caso curioso de una autoridad protestando contra la autoridad. Pese a las presiones, el gobernador contra cuya policía protestaba, Francisco Labastida Ochoa, vio el asunto con flexibilidad.

Es protagonista de un larguísimo anecdotario y también de múltiples gestiones y apoyos que le pedía la gente, a las que daba seguimiento personalmente, por muy encumbrado que fuese el puesto en que se encontraba.

Con él cambió el actuar de los políticos. Su jubilación implica el cierre de esa época. Hoy los nuevos oficiantes dependen de la mercadotecnia, del dedazo más que nunca, del corporativismo, aunque nunca es bueno generalizar.

Insisto en lo de “jubilación”, pese a que Pescador sigue siendo miembro del Colegio de Sinaloa, con posibilidades de seguir ejerciendo su trabajo de investigación, reflexión y propuestas, sobre todo en materia educativa, como especificó durante su discurso del viernes (por cierto, no tan largo como lo que acostumbraba decir antes, cuando se echaba un mínimo de 50 minutos).

Finalmente se pregunta uno qué se necesita para que los dioses bajen del Olimpo. La ceremonia tuvo mucha representatividad, con dos secretarias (la de Educación Pública y Cultura y la de Turismo, pero no acudieron ni el gobernador, ni la alcaldesa, ni los rectores de las universidades Autónoma de Sinaloa y Autónoma de Occidente. Seguramente tenían ocupaciones más importantes que reconocer a la inteligencia.

Por elpiripituchi

Fundador y Creador del Sitio