
Las principales presas de Sinaloa almacenan solo 1,289.3 millones de metros cúbicos de agua, lo que representa apenas el 8% de su capacidad total de conservación. Esta cifra refleja una reducción de 913.4 millones de metros cúbicos en comparación con el mismo período del año anterior, lo que agrava la situación del estado, que ya se encuentra en medio de una severa crisis hídrica.
Las presas más afectadas incluyen la Luis Donaldo Colosio, que tiene solo el 3.4% de su capacidad (107.6 millones de metros cúbicos). La Miguel Hidalgo y Costilla se encuentra al 8.8%, con 291.5 millones de metros cúbicos, y la Josefa Ortiz de Domínguez al 9.7%, con 50.6 millones de metros cúbicos. Por su parte, la Gustavo Díaz Ordaz se encuentra al 15.5% (251.0 millones de metros cúbicos), y la Eustaquio Buelna al 14% (11.2 millones de metros cúbicos).
Las presas Sanalona y Adolfo López Mateos también están muy afectadas, con niveles de almacenamiento de 8.6% (59.0 millones de metros cúbicos) y 7.8% (141.8 millones de metros cúbicos), respectivamente. La Juan Guerrero Alcocer tiene 6.5 millones de metros cúbicos, lo que representa un 11.7%. Sin embargo, la Picachos, una de las más grandes, tiene 499.9 millones de metros cúbicos, representando un 61.6% de su capacidad, mientras que la Santa María está al 84.7%, con 272.7 millones de metros cúbicos.
La grave falta de agua en las presas ha obligado a la Comisión Nacional del Agua (Conagua) a restringir la extracción en varias de ellas, priorizando el abastecimiento para consumo humano.
Impacto de la sequía en Sinaloa
Sinaloa se enfrenta a una de las peores sequías de su historia, con el 100% del estado afectado por algún nivel de sequía, según el monitoreo de la Comisión Nacional del Agua (Conagua). Al 15 de marzo de 2025, los municipios de Angostura, Badiraguato y Elota padecen sequía severa (D2), mientras que municipios como Ahome, Concordia, Guasave, Mocorito, Rosario, Salvador Alvarado y Sinaloa se encuentran en sequía extrema (D3).
Los municipios más afectados, como Cosalá y Culiacán, registran sequía excepcional (D4), reflejando la escasez extrema de agua que está afectando tanto a la producción agrícola como al acceso al agua para consumo humano. La sequía ha provocado la disminución de los niveles de las presas, ejerciendo presión adicional sobre los acuíferos del estado y reduciendo la disponibilidad de agua para la población.
A pesar de las severas condiciones, el gobernador Rubén Rocha Moya ha afirmado que el estado tiene suficiente agua para asegurar el abastecimiento hasta el 1 de octubre, aunque la situación sigue siendo crítica. La sequía también está afectando gravemente la actividad agrícola, especialmente en los cultivos de maíz, y se prevé que los efectos de la escasez de agua continúen intensificándose en los próximos meses.

ABR 4 2025