
Entre Puntos y Líneas
Columna
Jesús Ontiveros.
Si el PRI se obstina en designar al regidor Marco Antonio López González como el candidato a la alcaldía de “Salvador Alvarado” por la alianza “Fuerza y Corazón por México”, enviaría el mensaje de que no tienen más tela de donde cortar y que quizá para eso únicamente les alcanzaría.
Del equipo del tristemente célebre David López Gutiérrez “El Pecuni”, López González representaría más de lo mismo y de esa sopa la sociedad alvaradense ya está harta.
¿Acaso el tricolor no aprendió la lección del proceso electoral anterior?
El Partido Revolucionario Institucional en “Salvador Alvarado”, hoy literalmente estaría desaparecido. No parece existir.
Tras la derrota próxima anterior, se registró una fuerte desbandada de liderazgos y operadores que se sumaron a la oposición.
El actual regidor representa a una de las corrientes priistas más nefastas de la historia del partido. Es parte de un grupúsculo cuyos jefes políticos, en su momento, ningunearon y despreciaron a la militancia y la trataron como entes sin voluntad propia.
Y lo más vergonzoso para lo que queda del PRI, es que, a esas vacas sagradas, como de “El Pecuni”, un sector del priismo local, el privilegiado, lo sigue venerando mientras que otros se tragan su coraje pese a que fueron víctimas del abuso de poder que este personaje ejerció en el partido cuando cobraba en la nómina del gobierno federal.
Y lo sigue haciendo. Impuso a Liliana Cárdenas como candidata del PRI a la diputación federal por el Tercer Distrito. Y desde ahí se anunciaría ya la crónica de una derrota anticipada.
De lograr la candidatura, López González podría correr la misma suerte que la ex alcaldesa. Los agravios siguen vigentes entre un importante grueso de la militancia priista.
Como regidor, López González es un buen abogado. Es buen organizado de funciones boxísticas. Como candidato, estaría por verse.
Y ante lo complicado que pinta el escenario político local, la dirigencia priista encabezada por Rosana Acosta y Lauro Gallardo, realizan intentos desesperados para que regresen los que se fueron y despliegan lo que parecer ser una tardía “operación cicatriz”.
Parte de ese trabajo ha logrado acercar al PRI a personajes como Jesús Alfredo Gaxiola Camacho, Paciano Mojardín Heráldez, Magdaleno Cota, Minerva Ojeda, Pablo Sánchez Rivera, José Pablo Félix Castillo, por mencionar algunos, ya se aparecen en eventos organizados por la actual dirigencia.
Incluso, el ex dirigente campesino cenecista, Samuel López Angulo, ya se arrimó a su ex partido.
El regreso de estos y otros “hijos pródigos” refleja la política incluyente que ejercen Rosana y Lauro. Hoy están abriendo las puertas de un partido que cerró la soberbia, el abuso y la prepotencia de quienes en su momento se sintieron dueños de voluntades ajenas.
¿Aún con estas acciones, y Marco Antonio López González, como candidato, le alcanzará al PRI y a sus aliados para ganar?
La respuesta se antoja complicada.
Habría que esperar la reacción de la militancia del Partido Sinaloense, de Acción Nacional y del de la Revolución Democrática.
También se antoja complicado que algunos integrantes del pasismo de elite local se metan de lleno a la campaña. El trabajo de perredistas y panistas estará en función de las negociaciones.
Las regidurías plurinominales pudieran ser la moneda de cambio. Es un botín nada despreciable. Y todos las quieren.
Se espera que para el día 15 de este mes, el PRI designe a su candidato o candidata a la alcaldía. Sin embargo, las versiones apuntan que no habrá cambios y sería López González el ungido.
Aunque así parece que lo quisieran, la dirigencia local tricolor nada puede hacer para cambiar la posible decisión cupular que ya se habría tomado y a la que únicamente se le daría formalidad.
Lo poco construido se podría derrumbar.
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En Mocorito, al virtual candidato a la alcaldía por Morena, Enrique Parra Melecio, actual síndico procurador en Cabildo, parece que se les están “alineando los astros”.
O se los están alineando.
Y en este alineamiento, según trasciende en las otroras calles revolucionarias, estarían participando un importante grupo de priistas, tanto de la cabecera municipal como de Pericos.
Militante de la vieja izquierda sinaloense, a Parra Melecio le están acercando importantes operadores políticos que desde hace semanas activaron una campaña de acercamientos con actores, en su mayoría externos a la estructura del Morena.
El mensaje es contundente.
No se equivoquen, con el poder no se pelea, se alinea y todos felices.
Mientras tanto, por el lado de la alianza “Fuerza y Corazón por México”, el virtual candidato a la alcaldía, José Alfredo López Castro, “Alfredín”, avanza en la construcción de acuerdos con el PRD y PAN y con una importante estructura del PRI.
No obstante, hasta la semana anterior, aún se percibía un “diplomático estire y afloje” con los priistas Oscar Camacho Rodríguez y José Alfonso Acedo Sánchez.
El primero, dispuesto a la convocatoria pasista a un dialogo y concretar acuerdos que permitan avanzar, y el segundo, con ambiguas promesas de sumarse, pero condicionando su apoyo.
La dirigencia local priista que encabeza Francisco Javier López López “Chico López” y sus aliados, ya se disciplinó. Hubo un buen pacto de trabajo y correspondencia.
“Alfredín” sabe que para ganar tiene sumar. Requiere operar con inteligencia y humildad. Y, sobre todo, desoír a aquellos “asesores” que, “con gatos en la panza”, lo estarían impulsando a tomar decisiones unilaterales contrarias al proyecto.
Mientras tanto, Héctor Melesio Cuén Ojeda, líder moral del PAS, bailando a ritmo de cumbia le refrenda su total respaldo a “Alfredín”. Le tiene confianza y aprecio.
Para Cuén Ojeda y el PAS, este dos e junio del 2024, bailar con la más fea no es una opción.
Porque quizá más allá de una elección, lo que está en juego sería el orgullo.
Habrá que esperar. El tiempo pasa rápido.