
Silviano de la Mora.
La reciente puesta en marcha de la nueva aerolínea Mexicana de Aviación, bajo la operación del Ejército, marcó un todo un acontecimiento en la agenda del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien la considera como un rescate luego de los actos corrupción y de la entrega de bienes públicos a particulares ocurrida durante el periodo neoliberal, como suele decirle.
La nueva Mexicana de Aviación fue constituida el 15 de junio de 2023 y luego de una inversión de siete mil millones de pesos, fue puesta en marcha el pasado 26 de diciembre del mismo año.
Esta nueva aerolínea promete conectar 14 destinos nacionales desde el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), incluyendo Tijuana, Monterrey, Puerto Vallarta, Mérida, Mazatlán, Campeche, Chetumal y Tulum, entre otros. Esto bajo la administración del Grupo Aeroportuario, Ferroviario, de Servicios Auxiliares y Conexos Olmeca-Maya-Mexica (Gafsacomm) la cual cuenta con experiencia y capacidad en el tema.
Mexicana de Aviación durante su primer vuelo no estuvo exento de inconvenientes, ya que las inclemencias del tiempo provocaron un retraso significativo de 8 horas. Este contratiempo pone de manifiesto los desafíos a los que se enfrenta cualquier nueva empresa, incluso aquellas respaldadas por el gobierno.
No obstante la confianza depositada en este proyecto, surge la preocupación de que Mexicana de Aviación pueda convertirse en un «barril sin fondo», ya que, de acuerdo al análisis financiero realizado por el Ejército, esta aerolínea tendrá pérdidas superiores a los 2 mil 300 millones de pesos entre 2024 y 2029.
La sostenibilidad financiera y la eficiencia operativa son aspectos cruciales para el éxito a largo plazo. Seguramente la sociedad estará atenta al desarrollo de esta iniciativa, esperando que se consolide como un motor de crecimiento del sistema de transporte aéreo en México.
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