
Selene Ojeda
La Nevería Impala de don Regino, funcionó por más de 50 años
En marzo de 2018 cerró sus puertas en la esquina de Agustina Ramírez y 16 de Septiembre, donde cientos se deleitaron con los raspados, chocomiles, obispos, malteadas, nieves y otros productos
Guamúchil, Sinaloa.- Durante 51 años, la famosa Nevería Impala, que se fundó en 1967, fue un negocio de convivencia sana, primero en la esquina de Rosales y Benito Juárez donde había una rocola y en sus años más gloriosos, en Agustina Ramírez y 16 de Septiembre.
En marzo de 2018 cerró sus puertas esta popular nevería donde clientes de todas las edades disfrutaban de los deliciosos raspados de ciruela, tamarindo, piña, guayaba, durazno, manzana (con jarabes de frutas naturales) vainilla y leche quemada; las nieves de garrafa de sabores vainilla, fresa, chocolate, nuez, piña, las ricas uvolas, malteadas, chocomiles, root beer y desde luego los famosos obispos.
María Herminia Vega Dohi, hija de don Regino Vega Hinostroza, propietario de la nevería, comentó que también se ofrecían las sabritas preparadas, había una barra de galletas tipo francés, refrescos de Coca-Cola como el desaparecido Lucerito, churritos y los muy gustados diablitos, creación de ella.
HISTORIA
Don Regino y su esposa Cristina Choco Dohi de Vega llegaron a esta ciudad en 1966 procedentes de Obregón, Sonora, con la idea de establecer un negocio, por lo que Manuel López le traspasó la raspadería Impala que estaba por bulevar Antonio Rosales y Benito Juárez en el centro.
En ese local permaneció hasta el año 1974 y después se cambió Impala a la esquina de Agustina Ramírez y 16 de Septiembre, donde en 2018 cerró sus puertas “porque fallece mi papá y mi mamá ya no vivía aquí, ella y mis hermanos vivían en Guadalajara y yo me quedé un tiempo al frente y mi esposo es de Nayarit, nos fuimos y yo cerré”.
La tradición de Nevería Impala continuó con un nuevo nombre con el que actualmente funciona, Nevería Don Regino, por Escobedo entre Rosales y 16 de Septiembre.
El Impala fue un gran éxito en los años 70, 80 y 90, abría sus puertas al público a las 8:00 horas y cerraba hasta las 12:00 de la noche “eran colas y colas, todo se vendía, ya muy noche que salía gente del cine o de misa, lo que hubiera vendíamos”.
En el Impala los clientes llevaban sus casetes, la familia Vega Dohi los ponía a tocar en un equipo modular grande y escuchaban su música preferida en un tiempo sin celular, sin tablet “donde había más socialización”, expuso.
A este negocio han arribado clientes como Ana Gabriel, Pancho Barraza, diputados, senadores, que se sentaban a platicar en el negocio, aseguró Vega Dohi.
El éxito de estos productos, considera la hija de don Regino, es que eran naturales y la familia y sus empleados siempre estaban muy al pendiente de atender bien a los clientes.
“El diablito salió de aquí de Guamúchil, combinábamos los chamoys y yo lo hacía con mango, los muchachos llegaban y me decían, ‘yo quiero eso que tú estás comiendo’ y se los preparaba yo y en tiempo de calor le echábamos hielo”.
María Herminia recuerda que su padre le enseñó a ella y a sus hermanos Regino y Marco Antonio a trabajar y en la actualidad la Nevería Don Regino ofrece en sus productos el mismo sabor del Impala, incluso cuenta con los mismos proveedores.
¿Quién tiene fotos en El Impala?
