
“La transparencia es total o no es transparencia” el autor.
“El que nada debe, nada teme” refrán popular.
Por: Ricardo Espinosa de los Monteros Zazueta.
Uno de los rasgos distintivos de una sociedad democrática liberal, es la transparencia no solo de sus instituciones políticas, sino incluso, de las instituciones privadas.
Este es el aroma de los aires políticos que recorren el mundo y de los que México y Sinaloa no deberían estar ajenos, que incluye las organizaciones de la sociedad civil, de acuerdo con los compromisos de la agenda global impulsada por la ONU denominada como la agenda 20 / 30.
En una sociedad liberal no deberían existir cotos inescrutables como el que el rector pretende establecer en la Universidad Autónoma de Sinaloa, en violación no solo del derecho humano que tenemos los ciudadanos de saber y de conocer de forma granular como se gasta el dinero público en esa institución educativa, ya sea que estos provengan de asignaciones presupuestales federales, locales o incluso los ingresos propios que la universidad está generando por sus distintas actividades.
El que nada debe, nada teme, pero el temor de Madueña es a todas luces entendible: lo han agarrado con los dedos detrás de la puerta y con las manos en la masa. La UAS es una institución de orden y de derecho público, por lo que su compromiso con la máxima transparencia, es ineludible, normado y reglado.
Todo ingreso que recibe una institución de naturaleza pública, independientemente de su fuente, es auditable. Punto. Las patrañas discursivas del rector Madueña son entendibles dentro de una estrategia mediática y política de quien se siente acorralado por los hechos y las pruebas indubitables, como adelante señalaremos. Madueña pretende normalizar la mentira y la postverdad.
El punto fino del litigio con el gobierno del estado de Sinaloa, en particular con el poder legislativo, tiene que ver con la discrecionalidad en el manejo de una enorme bolsa de dinero que arbitrariamente maneja Madueña y su nomenclatura administrativa, por concepto de ingresos propios y que Madueña y adlateres han declarado que no son reportables, ni auditables por ninguna instancia de control. Pero del dicho al hecho hay mucho trecho.
Para ello han recurrido a una ridícula ficción legal: como no son ingresos provenientes de ningún presupuesto público, sino que son propios, los barones de la opacidad no quieren informarle a nadie sobre el destino de esos cuantiosos recursos, cuya punta del inmenso iceberg apunta a los primeros 350 millones de pesos que la Auditoría Superior del Estado ha reclamado para su auditoría forense. Si las auditorías se retrotraen a los últimos diez años, el asunto será trascendente y escandaloso, que salpicará a buena parte de la estructura de poder de la UAS en el último decenio, incluido el propio Mádueña.
La transparencia debe ser progresiva, no estática y mucho menos regresiva. La transparencia no debe de dejar resquicio o recoveco alguno para la opacidad y la trampa financiera. La UAS es una institución de orden público y su autonomía de gestión no la habilita como un hoyo negro insondable para las instituciones de control constitucional y legal del estado mexicano.
La Auditoría Superior del Estado (ASE) tiene plenas y legales facultades para investigar el destino de los recursos obtenidos por la UAS por conceptos de inscripciones y otros servicios por los que la universidad obtiene sustanciosos ingresos y que se niega a transparentar. La duda de su mal manejo adquiere veracidad en la medida de que Madueña se niega a consentirla. Habría que ser muy estupido para no entenderlo así.
En el caso particular, la ASE está requiriendo al rector Jesús Madueña Molina el acceso a la contabilidad financiera y administrativa para observar al detalle, la asignación o gasto de 350 millones de pesos por conceptos de ingresos propios.
Las autoridades universitarias, a través de su enorme aparato de propaganda, están pretendiendo de nueva cuenta engañar a los sinaloenses, diciendo que la ASE no tiene facultades para verificar los anteriores ingresos. Si no tuvieran las manos sucias, insistamos, abrirían las puertas contables de par en par, pero son torpes de toda torpeza.
Como hemos dicho, indicios de que algo turbio hay en la contabilidad se corrobora con su renuencia a compartirla con las autoridades competentes. El que nada debe, insisto, nada teme o debería temer.
El rector Madueña sin rubor algun, se ha declarado víctima inocente, cuando los hechos indican que es víctima propiciatoria de todo este desbarajuste jurídico/ financiero, que huele a fraude maquinado de gran calado. Madueña ha envilecido de forma notoria su rectorado con su comprobada proclividad a la trampa discursiva y la mentira aviesa.
Como hemos señalado en diverso artículo, el rector, de forma cínica, ha mentido hasta el cansancio: es hora que no tiene la decencia de informar a la sociedad a cuánto asciende la deuda que tiene la UAS ante el SAT, deuda que negó por meses a la sociedad sinaloense.
Su vocero extraoficial, Willie Ibarra, a quien le han habilitado un programa en Radio Universidad para que defienda a base de mentiras y de sofismas lo indefendible, ha dicho que lo que se adeuda al SAT no son 4700 millones de pesos, sino 2200 millones, porque la cantidad ha aumentado en virtud de gastos, multas y actualizaciones que el SAT ha hecho de ese crédito fiscal, que está claro que se originó en una malversación de fondos como lo ha aceptado una y otra vez el vocero Ibarra, diciendo que las retenciones fiscales de los trabajadores no enteradas al SAT se desviaron para financiar otros gastos.
“A confesión de parte relevo de pruebas reza” un refrán jurídico. El cinismo ha cobrado carta de naturalización en la nomenclatura dorada de la UAS. Está claro: no defienden a la institución, defienden sus inconfesables intereses políticos y patrimoniales.
Las autoridades universitarias y notoriamente Madueña, no quieren transparentar ciertos aspectos de su contabilidad porque obran como pruebas en contra de un eventual fraude masivo y generalizado.
Si tuvieran el valor cívico y la honestidad que demanda el ejercicio honesto de un rectorado ya hubieran publicado en los medios las actas emitidas del SAT, en donde constan las cantidades adeudadas, tanto el crédito principal y sus accesorios. Es algo muy sencillo. Sin embargo, Madueña y sus corifeos se escoran por la mentira y los galimatías semánticos, pretendiendo oscurecer el entendimiento de la ciudadanía.
Pero, no entienden que no entienden, en la parte última de su semanera el gobernador de Sinaloa fue muy explícito al respecto. Rocha Moya, en evidente alusión, -entre líneas- recordó que el ex rector de la Universidad de Hidalgo Gerardo Sosa Castelán, a pesar de haber sido un factor político importante para que MORENA ganara 8 diputaciones federales, la Unidad de Inteligencia Financiera y la Fiscalía General de la república incoaron una carpeta de investigacion por fraude del ex priísta y hombre fuerte de esa universidad, que derivó en su aprensión y encarcelamiento.
Además, Rocha Moya aludió a que el presidente López Obrador ha manifestado su deseo por que las universidades se democraticen tanto en su ámbito organizacional como en la dimensión financiera para evitar la utilización de recursos públicos para otros objetivos no sustantivos de las universidades.
El Partido Sinaloense aportó el 7 por ciento de la votación de gobernador en el 2021. Sosa Castelán está en la carcel habiendo hecho ganadores en Hidalgo a 8 diputados federales para MORENA. Saquen ustedes la conclusión.
Incomprensible para mí la necedad de estarle pisando la cola al tigre. Madueñita no entiende que no entiende: está jugando el papel de tonto útil y al él le llegará la lumbre a los aparejos. Qué pena por el. Seguiremos informando.
