Mujeres en la empresa familiar: el talento que sigue esperando turno

Por: Darío Celis

Durante décadas, en muchas empresas familiares mexicanas la sucesión tuvo nombre y apellido antes de iniciar cualquier evaluación: el hijo varón. No era necesariamente el más preparado ni el más capacitado. Era, simplemente, el heredero natural.

Hoy esa fórmula empieza a erosionarse. De acuerdo con Banamex, en su libro El Papel de la Mujer en la Empresa Familiar, las mujeres tienen una presencia cada vez mayor en los órganos de decisión de las compañías familiares mexicanas. El 69% de las empresas consultadas ya cuenta con mujeres en sus consejos de administración y el 80% ofrece una formación académica similar para hombres y mujeres de las nuevas generaciones.

El cambio parece importante, pero los mismos datos muestran que la transformación todavía ocurre a medias. El 57% de las empresas familiares carece de políticas de género y apenas el 26% cuenta con programas específicos para desarrollar liderazgo femenino.

La cifra presenta una alta relevancia porque las empresas familiares son uno de los principales motores de la economía nacional. Cuando una organización reduce el universo de personas que pueden aspirar a la dirección, también limita sus posibilidades de encontrar al mejor perfil para competir, crecer y adaptarse a un mercado cada vez más exigente.

Lo interesante es que ni siquiera ya se cuestiona la capacidad. Ese capítulo parece resuelto. Los casos documentados por el banco dirigido por Edgardo del Rincón muestran a mujeres encabezando procesos de expansión, profesionalización, institucionalización y gobierno corporativo. La pregunta ahora es por qué muchas empresas siguen avanzando con estructuras diseñadas para otra época.

La respuesta probablemente se encuentra en la cultura empresarial heredada. Las compañías familiares suelen ser organizaciones donde las decisiones estratégicas conviven con dinámicas personales, afectivas y generacionales. Cambiar una línea de producción puede ser sencillo. Modificar décadas de costumbres familiares suele ser más complejo.

Sin embargo, la presión económica comienza a acelerar las decisiones. El propio estudio revela que 74% de los empresarios percibe una mayor participación femenina respecto a generaciones anteriores. No se trata de una tendencia impulsada desde el exterior. Son las propias familias empresarias las que están incorporando nuevos perfiles conforme enfrentan procesos de sucesión cada vez más sofisticados.

Y es ahí donde aparece el verdadero reto. Las empresas familiares mexicanas enfrentan la necesidad de profesionalizar su gestión, fortalecer sus órganos de gobierno y garantizar continuidad más allá de sus fundadores. En ese contexto, privilegiar vínculos tradicionales por encima de competencias profesionales puede convertirse en una desventaja competitiva.

La obra de Banamex muestra que el tema ya no es cuántas mujeres pueden dirigir una empresa familiar. La evidencia demuestra que pueden hacerlo y que ya lo están haciendo. Lo relevante es cuántas compañías siguen postergando decisiones de negocio por inercias heredadas.

Porque en un mercado donde el talento es un activo escaso, dejar fuera a parte de los posibles líderes no es una tradición. Es un costo empresarial. Y cada vez más empresas comienzan a descubrirlo.

LA COMPRA de AT&T México por parte de Grupo Televisa y Fintech Holdings ya comenzó a mover las piezas del sector. Daniel Hajj, director general de América Móvil, aprovechó la presentación de resultados para reiterar una demanda histórica: que los reguladores le permitan ofrecer televisión de paga en México. La petición se basa en que, de concretarse la operación, Televisa tendrá en sus manos telefonía móvil, internet, televisión y contenidos, mientras que el gigante de Carlos Slim sigue impedido de participar en uno de esos segmentos. Mientras la nueva Comisión Nacional Antimonopolio define su postura, América Móvil apuesta por mantener su liderazgo a través de inversión en redes y cobertura 5G. Paradójicamente, la empresa enfrenta otro desafío derivado de la política pública: el registro obligatorio de líneas telefónicas provocó la pérdida de 2.9 millones de usuarios de prepago. Aun así, los resultados financieros superaron las expectativas del mercado y sus acciones respondieron con un avance de 6.5 por ciento.

LA INDUSTRIA de la cobranza en México atraviesa una etapa de transformación impulsada por la digitalización, la Inteligencia Artificial y nuevos modelos de gestión de cartera. En ese contexto, la Convención Nacional de Cobranza (Convecob) 2026 reunirá el próximo 28 de octubre a directivos, especialistas e instituciones financieras para analizar los retos y oportunidades del sector. El encuentro es organizado por la Asociación de Profesionales en Cobranza y Servicios Jusrídicos (Apcob), que este año también celebra su 30 aniversario. La asociación, presidida por Alan Ramírez, agrupa a 63 empresas y representa más de 80% del portafolio de cobranza del país. La agenda estará centrada en innovación, transformación digital y construcción de confianza dentro del ecosistema financiero.

EL COMBATE al llamado huachicol fiscal comienza a mostrar la dimensión del problema que enfrentan las autoridades. El Gobierno federal informó la cancelación de operaciones de 2 mil 224 empresas que comercializaban combustibles sin permiso y la baja de 180 importadoras vinculadas con presuntas actividades de contrabando. Además, el SAT, encabezado por Antonio Martínez Dagnino, aplicó 6 mil 483 multas a más de mil 2 gasolineras e identificó a 175 empresas factureras. La cifra más reveladora la aportó la Luz Elena González, titular de la Secretaría de Energía: durante 2025 se detectó un desbalance de 8 mil 824 millones de litros de combustibles, equivalente a 61 mil 700 millones de pesos al año. Ante ese escenario, la presidenta Claudia Sheinbaum incluso analiza modificar la ley para reducir la participación de comercializadoras que operan sin infraestructura propia.

LA CREACIÓN de la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) comienza a generar sus primeros efectos prácticos para la industria. El nuevo regulador abrió un mecanismo para que concesionarios de radio y televisión con títulos vencidos puedan regularizar su situación jurídica y obtener certeza sobre sus operaciones. La medida está dirigida a empresas que solicitaron prórrogas ante el extinto Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), pero cuyos trámites quedaron en una zona gris por incumplimientos de plazos o por la desaparición del organismo. La CRT otorgará hasta 90 días hábiles para presentar solicitudes y resolverá cada caso en un plazo de 45 días. La decisión busca evitar afectaciones a la continuidad del servicio público de radiodifusión y despejar una incertidumbre regulatoria que se arrastra desde hace varios años.

Por elpiripituchi

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