
Por Enrique Corrales
NOÉ HEREDIA VA POR CULIACÁN …. Por Enrique Corrales
Culiacán ha ingresado en una ruta de definiciones de cara al futuro político de nuestro municipio.
El anuncio en el que Noe Heredia manifiesta su aspiración a la presidencia municipal no constituye ninguna sorpresa; es el paso natural y consolidado de quien hoy se perfila, por mérito propio y trabajo territorial, como la mejor carta de la alianza opositora en la capital del estado. Su destape cristaliza una presencia constante en las calles, cercana al pulso de las colonias y erigida como una voz crítica frente al abandono institucional.
Frente a una ciudad atrapada en la parálisis de sus servicios públicos, la contienda política exige evaluar con rigor la trayectoria y la sólida formación académica de quien aspira a gobernar. Egresado de la licenciatura en gobierno y administración pública, complementada con maestrías en gestión y política pública, Heredia encarna un perfil en el que la técnica se alía con la práctica. Su recorrido se ha forjado desde los cimientos de la administración: desde las responsabilidades iniciales como office boy hasta asumir cargos de alta jerarquía en el gobierno estatal, pasando por su paso constructivo en el Cabildo de Culiacán y su experiencia legislativa como diputado local. No se trata de un improvisado, sino de un servidor público con profundo callo institucional y dominio absoluto de los resortes del municipio.
Esa solidez contrasta de forma drástica con el escenario que hoy padece el municipio. Mientras la actual administración municipal y sus expresiones visibles encabezadas por figuras como Juan de Dios Gámez y operadores de limitada experiencia como Ana Miriam Ramos hacen gala de un profundo vacío de poder, invisibilidad ante la crisis y una incapacidad absoluta para plantar cara a la realidad, Culiacán se desmorona entre deficiencias estructurales. La capital sinaloense no puede darse el lujo de ensayar curvas de aprendizaje ni de tolerar gobernantes omisos.
La apuesta por Culiacán requiere energía, temple y una visión municipal que únicamente otorga la suma de academia, vocación y conocimiento práctico. La disyuntiva rumbo al proceso electoral es clara: optar por la inercia, la opacidad y el desdén oficialista, o respaldar la experiencia probada, el oficio político y la capacidad técnica que Noe Heredia pone al servicio de la capital para devolverle el rumbo que merece.