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¡Ya le toca a Guasave! Imelda y Morena tienen que escuchar a Guasave antes de escoger por Guasave

Columna: “Dardos Políticos”
Por Rosario Antonio Ramírez

La frase ya está sobre la mesa: a Guasave le toca. Y cuando esa frase sale de la boca de Imelda Castro Castro, figura central de Morena rumbo al proceso de 2027, no es una declaración cualquiera: es una señal política que inevitablemente levanta antenas, mueve piezas y pone nerviosos a más de uno.

Porque Guasave no es un municipio de relleno.

Es territorio con historia, músculo electoral y una tradición de izquierda que durante años ha aportado votos a los proyectos políticos que hoy gobiernan el país y Sinaloa.

Pero aquí aparece la pregunta incómoda:

¿Y qué ha recibido Guasave a cambio?

Porque votar por la transformación no significa resignarse al abandono. Y entregar votos no convierte a los ciudadanos en rehenes electorales.

Guasave ha acompañado a la izquierda. Ha puesto votos. Ha puesto estructura. Ha puesto territorio.

Pero el desarrollo sigue llegando a cuentagotas.

Y ahí está el verdadero problema que Morena tendrá que enfrentar en 2027: el desgaste.

No basta con decir que Guasave es territorio morenista. Habrá que preguntarle a los guasavenses si todavía están dispuestos a votar por cualquier candidato solamente porque lleva el logotipo de Morena.

Porque una cosa es la lealtad partidista y otra muy distinta es la paciencia ciudadana.

Imelda Castro tiene una oportunidad política enorme, pero también una responsabilidad: escuchar a Guasave antes de escoger por Guasave.

Si las encuestas existen, que no sean fotografías maquilladas para justificar una decisión previamente tomada.

Que pregunten por las calles destruidas, los servicios deficientes, el campo, la seguridad, el empleo, la infraestructura y el desarrollo.

Que pregunten también por el cansancio.

Porque Guasave está cansado de ser laboratorio de prueba y error.

Y aquí aparece una palabra que Morena haría bien en no ignorar: aversión política.

Ese rechazo que se acumula cuando un partido comienza a creer que su marca puede sustituir a los resultados.

Y ahí es donde la elección puede complicarse.

Porque el viejo argumento de “más vale malo por conocido que bueno por conocer” ya no alcanza para convencer a una sociedad que quiere resultados y no discursos.

La historia también debería servir de advertencia.

“Quien no conoce su pasado está condenado a repetirlo.”

Y si Morena olvida las lecciones de las últimas administraciones, podría terminar repitiendo exactamente aquello que dice combatir.

Por eso el nombre de Feliciano “Chano” Valle entra a la conversación.

No porque tenga hoy una candidatura oficial en la bolsa, sino porque su perfil aparece dentro de las alternativas que se mencionan y, políticamente hablando, puede representar una posibilidad de construir puentes en un escenario marcado por el desgaste.

El verdadero desafío no será encontrar un candidato.

Será encontrar un candidato capaz de reconciliar a Morena con una parte de Guasave que ya no está dispuesta a entregar un cheque en blanco.

Y ahí está la famosa cuadratura del círculo.

Morena tendrá que hacer coincidir intereses internos, grupos políticos, aspiraciones personales, encuestas, alianzas y, encima de todo, una ciudadanía que quiere ser tomada en cuenta.

Porque Guasave y el Gobierno estatal han parecido durante años agua y aceite: están en el mismo recipiente político, pero no terminan de mezclarse.

Y mientras los políticos hacen cuentas electorales, el municipio hace cuentas con sus carencias.

Así que el mensaje para Imelda, Morena y sus aliados debería ser sencillo:

Si de verdad ya le toca a Guasave, que le toque con resultados.

No con experimentos.

No con imposiciones.

No con candidaturas recicladas.

No con decisiones tomadas desde un escritorio.

Guasave no necesita que le prometan otra transformación; necesita que le demuestren que esta vez sí puede tocarle.

Y si para lograrlo Morena necesita encontrar la cuadratura del círculo, tendrá que hacerlo rápido, porque el reloj político ya empezó a correr.

Y en esa ecuación, Chano Valle puede ser una pieza importante de la jugada.

Pero la última palabra no la tendrá Morena, ni Imelda, ni sus grupos.

La tendrá Guasave.

Porque después de tantos años de poner los votos, Guasave ya no quiere ser el municipio que sirve para ganar elecciones; quiere ser el municipio que finalmente gane con ellas.

¡Es cuanto!

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Por elpiripituchi

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