Entre Veredas

Marco Antonio Lizárraga

“Equivocarse es humano, perseverar voluntariamente en el error es diabólico”, San Agustín (354-430) Obispo y filósofo.

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Víctor Díaz Simental ya abrió la puerta.

Reelección, diputación local o diputación federal.

Donde la Cuarta Transformación considere que puede ser útil, estará dispuesto a participar en 2027. Incluso tiene calculado cuándo solicitaría licencia: marzo próximo.

Legítimo.

Pero políticamente aparece una pregunta inevitable:

¿Es este el momento para comenzar a hablar de otra candidatura?

Porque Escuinapa no atraviesa precisamente por su mejor etapa.

Hace apenas unos días el propio alcalde reconoció un municipio agobiado por la violencia. Antes había admitido que existe desánimo desde Rincón del Verde hasta La Concha y desde Teacapán hasta Pueblo Nuevo.

No era exageración.

El asesinato del subdirector de Tránsito estremeció al gobierno municipal; después vinieron nuevos hechos violentos y feminicidios. El Ayuntamiento anunció incluso la cancelación del festejo del Grito ante el ánimo social y finalmente realizó una celebración con una asistencia considerablemente menor a otros años.

Pero la seguridad no es el único problema.

Este mismo año Escuinapa llegó a permanecer nueve días con sectores sin agua potable debido a un adeudo de aproximadamente cuatro millones de pesos de JUMAPAE con la CFE. La situación financiera de la paramunicipal llevó incluso al Cabildo a discutir la posibilidad de gestionar financiamiento para atender compromisos, entre ellos el consumo eléctrico.

Ese es el Escuinapa donde Víctor Díaz comienza a hablar de 2027.

Y precisamente por eso su futuro político no dependerá únicamente de una encuesta.

Dependerá de su gobierno.

El alcalde tiene una ventaja sobre cualquier aspirante: tiene el poder municipal y la posibilidad de entregar resultados.

Pero tiene también una enorme desventaja: no puede prometer lo que haría; tiene que explicar lo que está haciendo.

Además, su declaración contiene otro mensaje que no debemos perder.

Víctor Díaz ya no se presenta solamente como alcalde emanado del PT.

Dice claramente: soy 4T.

Morena, Verde y PT.

Eso parece anticipar dónde quiere colocar su futuro político: no exclusivamente en las decisiones petistas, sino dentro de la negociación completa de la coalición.

Y ahí encontrará competencia.

Porque en Escuinapa también existen otros proyectos políticos trabajando rumbo a 2027. La candidatura municipal tendrá que pasar por encuestas, acuerdos internos y eventualmente por la distribución de posiciones entre Morena, Verde y PT.

Por eso Víctor Díaz necesita algo más que decir que está disponible.

Necesita llegar fuerte.

Y para conseguirlo tiene pocos meses para cambiar la conversación sobre su municipio.

Que Escuinapa deje de hablar solamente de violencia.

Que el agua deje de convertirse en crisis.

Que el Ayuntamiento funcione.

Que regresen tranquilidad y confianza.

Entonces podrá argumentar que merece otra oportunidad.

De lo contrario, la misma pregunta que hoy plantea el alcalde puede terminar regresando hacia él.

Dice que estará donde la 4T considere que puede ser útil.

Perfecto.

Pero antes de decidir dónde puede ser útil en 2027, la 4T tendrá que evaluar qué tan útil está siendo hoy gobernando Escuinapa.

Ahí está su verdadera encuesta.

Y esa ya comenzó.

CAMBIOS

Algo está cambiando en la conducción militar de Sinaloa.

La llegada del general Fernando Colchado Gómez a la Tercera Región Militar sería el tercer relevo durante 2026.

Primero Héctor Ávila Alcocer.

Después Alejandro Vargas González, quien asumió apenas el 18 de junio.

Ahora Fernando Colchado.

Los movimientos de mandos forman parte de la vida institucional del Ejército. Eso debe quedar claro.

Pero tres comandantes en menos de un año inevitablemente llaman la atención cuando hablamos de una región que comprende Sinaloa y Durango y, particularmente, de un estado donde las Fuerzas Armadas tienen hoy un papel central en la estrategia de seguridad.

Por eso la pregunta no debería ser qué ocurrió con los generales anteriores.

La pregunta importante es:

¿qué está buscando la Defensa con Fernando Colchado?

Su perfil ofrece algunas pistas.

Colchado acumula 44 años de servicio, comandó interinamente la XI Región Militar de Chihuahua y Coahuila y previamente fue coordinador estatal de la Guardia Nacional en Chihuahua. También ha ocupado mandos territoriales y cuenta con formación en Seguridad Nacional.

Es decir, no llega solamente un administrador militar.

Llega un general con experiencia en conducción territorial, Guardia Nacional y coordinación de seguridad.

Y eso ocurre mientras la Federación acaba de reforzar Mazatlán con miles de elementos federales.

Ahí está lo que debemos observar.

Puede tratarse simplemente de una rotación institucional.

Pero también es válido preguntarnos si la llegada de Colchado representa una nueva etapa operativa dentro de la estrategia federal para Sinaloa.

Porque cambiar hombres no necesariamente cambia una estrategia.

Pero cuando los relevos son tan frecuentes, vale la pena mirar qué instrucciones recibe quien llega.

Sinaloa no necesita solamente más elementos.

Necesita resultados.

Y esa será finalmente la medida con la que deberá observarse este nuevo mando.

EL RETO

Los cambios realizados por Ana Miriam Ramos en el Ayuntamiento de Culiacán pueden tener muchas interpretaciones políticas.

Pero quizá la explicación más sencilla sea también la más importante: el gobierno necesita funcionar mejor.

Ana Miriam llegó en condiciones particulares. Recibió una administración construida por Juan de Dios Gámez y, correctamente, decidió primero garantizar continuidad antes que comenzar una limpia de funcionarios.

Cuatro meses después el escenario es diferente.

Ya tuvo tiempo para conocer el funcionamiento de las áreas, evaluar resultados y determinar dónde necesita hacer ajustes.

Por eso los movimientos en IMDEC, Parque Culiacán 87, DIF y Cabildo pueden entenderse como un primer reacomodo de piezas.

No necesariamente para romper con el pasado.

Sino para encontrar mejores resultados.

José María Casanova, Alberto Beltrán, Juan Pimentel y Cirilo Celis no son personajes ajenos al proyecto. En buena medida estamos frente a un enroque de perfiles que ya conocen la administración y la dinámica política municipal.

Ahí está precisamente la señal.

Ana Miriam no está desmantelando el gobierno.

Lo está reorganizando.

Y seguramente vendrán más movimientos.

Eso tampoco debería sorprender.

Culiacán enfrenta problemas demasiado grandes como para mantener funcionarios únicamente por conservar equilibrios políticos. Seguridad, servicios públicos, infraestructura y atención ciudadana obligan a revisar permanentemente resultados.

Claro que estamos cerca de 2027 y cualquier cambio tendrá inevitablemente una lectura electoral.

Pero sería un error interpretar cada nombramiento solamente desde esa óptica.

Antes de pensar en la próxima elección, Ana Miriam tiene una responsabilidad inmediata: hacer que el Ayuntamiento funcione.

Si los cambios mejoran resultados, habrá acertado.

Si solamente cambian nombres y permanecen los mismos problemas, entonces el reacomodo habrá servido de poco.

Porque al final los gobiernos no se evalúan por cuántas veces modificaron el organigrama.

Se evalúan por resultados.

Y ahí estará la verdadera prueba para Ana Miriam.

EL RETO

Graciela Domínguez tiene razones para reconocer el operativo de las Fiestas Patrias.

Después de dos años en los que la violencia había impedido celebrar con normalidad, Sinaloa recuperó las plazas y terminó los festejos con saldo blanco.

Eso cuenta.

Pero tampoco debemos confundir una noche tranquila con un problema resuelto.

Para conseguirlo fue necesario desplegar alrededor de 15 mil elementos entre corporaciones federales, estatales, municipales y cuerpos de auxilio.

Ahí está la dimensión del reto.

Graciela ha colocado dos palabras en el centro de su discurso: paz y confianza. Y recuperar espacios públicos forma parte de esa estrategia.

El saldo blanco demuestra que la coordinación puede funcionar.

Ahora viene lo verdaderamente complicado: que esa seguridad extraordinaria de una noche pueda convertirse en tranquilidad cotidiana.

Porque Sinaloa no necesita sentirse seguro solamente durante un operativo.

Necesita volver a sentirse seguro todos los días.

marcoantoniolizarraga@entreveredas.com.mx

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Por elpiripituchi

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