
Habemus Gobernadora interina:Graciela Domínguez Nava
Alfredo Inzunza Valenzuela
Culiacan, Sinaloa a 25 de agosto de 2026.
El Congreso del Estado de Sinaloa tomó una decisión que, aunque esperada, deja muchas preguntas abiertas. Nombró a Graciela Domínguez Nava como gobernadora interina, después de que Rubén Rocha Moya solicitara por segunda vez licencia indefinida al cargo.

La propuesta vino del propio Morena, que la perfiló para asumir la gubernatura interina. No es un nombramiento menor, porque quien sea designado no solo cubre unos meses, sino que debe conducir Sinaloa hasta el cierre del periodo constitucional y entregar el poder en junio de 2027. 
¿Quién es Graciela?
Para entender el nombramiento hay que entender su trayectoria. No es una figura nueva ni improvisada.
Fue diputada local, coordinó la bancada de Morena en el Congreso local y el 1 de noviembre de 2021, cuando Rocha asumió, la designó titular de la Secretaría de Educación Pública y Cultura de Sinaloa. Permaneció ahí hasta febrero de 2024. 
En 2024 ganó la diputación federal por el Distrito 01 con más del 71% de los votos, y en la Cámara fue secretaria de la Comisión de Transparencia y Anticorrupción. En junio de 2026 pidió licencia indefinida para participar en el proceso interno de Morena rumbo a la gubernatura de 2027.

De hecho, ya estaba inscrita como una de los 13 perfiles registrados para la Coordinación Estatal de Defensa de la Cuarta Transformación en Sinaloa, que es el paso previo a la candidatura. 
Es decir, el Congreso no eligió a alguien externo al grupo gobernante, sino a alguien del núcleo rochista, con experiencia legislativa y administrativa, y con aspiraciones claras para 2027.
El punto clave: por qué es interina y no sustituta
Aquí está el corazón legal y político del asunto.
En Sinaloa, como en todo el país, hay dos figuras distintas:
Gobernadora sustituta: se nombra cuando el gobernador pide licencia definitiva. Eso significa que renuncia por completo. Ya no puede regresar. Quien llega como sustituto termina el sexenio.
Gobernadora interina: se nombra cuando el gobernador pide licencia temporal, aunque sea indefinida. Eso significa que su ausencia es legal pero no definitiva. Sigue siendo gobernador con licencia y puede regresar cuando quiera.
Rocha Moya pidió licencia temporal con carácter indefinido, no definitiva. Por eso el Congreso solo pudo nombrar una interina. Esa diferencia no es un tecnicismo. Es lo que define el poder real.
La espada de Damocles:
Graciela Domínguez gobernará con una espada de Damocles encima.
Mientras Rocha no presente una licencia definitiva, él conserva la puerta abierta para volver. Si ella toca intereses del gabinete actual, si cambia a piezas clave, si toma decisiones que afecten el grupo que la impulsó, Rocha puede simplemente notificar al Congreso que regresa.
Eso la pone en una situación muy delicada. Formalmente es la jefa del Ejecutivo estatal. En los hechos, gobierna a préstamo. Cada nombramiento, cada auditoría, cada cambio de secretario tendrá que medirlo no solo por lo que Sinaloa necesita, sino por la reacción de quien la puede reemplazar en cualquier momento.
Esa es la trampa del interinato: le da el cargo, pero no le da toda la autonomía. Y eso lo sabe la clase política, lo saben los alcaldes, lo saben los empresarios y lo sabe la burocracia. Todos van a actuar mirando si le queda fuerza a la gobernadora interina o si el verdadero centro de poder sigue afuera.
Por eso la decisión del Congreso, aunque legal, no cierra la crisis. La administra. Deja el problema de fondo abierto.
Su oportunidad: por sus hechos los conoceréis
Aquí es donde el dicho cobra sentido.
Graciela Domínguez tiene algo que muchos interinos no tienen: conoce la administración por dentro, conoce el Congreso y conoce el territorio. Y tiene también una oportunidad histórica para legitimarse.
La legitimidad no se la va a dar el decreto del Congreso. Se la van a dar sus hechos.
Si actúa solo como guardiana del sillón hasta que su antecesor decida, será percibida como una encargada de despacho. Si, en cambio, ejerce el poder con autonomía, pone orden en las áreas más sensibles como seguridad, educación y finanzas, obras públicas, garantiza transparencia en las decisiones y mantiene distancia de los grupos en conflicto, puede construir su propia legitimidad.
La gente en Sinaloa no va a juzgar si es interina o sustituta en el papel. Va a juzgar si hay gobierno, si hay resultados y si hay firmeza.
Tiene tres caminos claros para legitimarse:
1.- Gabinete con criterio propio. No se trata de barrer con todos, sino de poner perfiles con solvencia técnica y no solo lealtad política.
2.- Agenda propia y visible. Seguridad, salud, educación, obra pública y apoyo al campo no pueden esperar a 2027. Las decisiones de hoy son su carta de presentación para mañana.
3.- Mensaje de autonomía sin ruptura. No necesita pelearse con Rocha para ser autónoma. Necesita mostrar que quien manda en Palacio de Gobierno es quien está sentada en la silla, no quien tiene la llave para regresar.
El Congreso hizo lo que podía hacer con la solicitud que recibió. Nombró a una mujer con trayectoria, del mismo movimiento, que estaba ya en la carrera por la gubernatura. Pero al no haber una licencia definitiva, dejó a Sinaloa con un gobierno interino que dependerá mucho del carácter personal de quien lo ejerce.
Graciela Domínguez no recibió un cheque en blanco. Recibió una oportunidad bajo condición. Si la entiende así, y gobierna para la gente y no para cuidar el regreso de nadie, por sus hechos la conoceremos.
