
Entre Veredas
Marco Antonio Lizárraga
“Las espadas han sido concedidas para que ninguno sea esclavo”, Lucano (39-65) Escritor latino.
LA HORA DE LA VERDAD
Hay días en los que la política administra. Y hay otros en los que debe resolver. Este lunes 24 de agosto pertenece a los segundos.
Sinaloa amanecerá con dos escenarios funcionando prácticamente a la misma hora y separados por unos cuantos kilómetros. A las 8:00 de la mañana, el Congreso del Estado está convocado a sesión extraordinaria para definir quién asumirá interinamente el Poder Ejecutivo tras la nueva licencia de Rubén Rocha Moya. A esa misma hora está convocada una concentración ciudadana frente a Palacio de Gobierno.
No es un lunes cualquiera. Y tampoco debería manejarse como uno.
Una decisión que necesita algo más que votos
La Diputación Permanente aprobó este domingo por unanimidad la licencia temporal, con carácter indefinido y por más de 30 días solicitada por Rocha. El siguiente paso corresponde al Pleno: elegir a quien habrá de ocupar interinamente la gubernatura.
En términos constitucionales existe un procedimiento. En términos políticos, el asunto es bastante más complicado.Porque quien resulte designado no recibirá solamente un nombramiento.
Recibirá un estado con problemas de seguridad, presiones económicas, inconformidad social y una clase política que ya comenzó a moverse abiertamente rumbo a 2027. Por eso el consenso importa.
Pero importa todavía más qué tipo de consenso se construya.
Si la decisión se percibe exclusivamente como un acuerdo entre grupos para conservar posiciones, el nuevo gobierno podría comenzar cargando un problema que no generó.
Si, por el contrario, el Congreso consigue construir una salida que transmita institucionalidad, capacidad de interlocución y gobernabilidad, este episodio podría convertirse en una oportunidad para reducir tensiones.
Esa es la dimensión real de lo que estará en juego.
Los nombres dicen cosas
Hasta esta noche no existe públicamente una propuesta formal que permita dar por definido el relevo.
Y conviene mantener prudencia. Pero inevitablemente circulan nombres. Yeraldine Bonilla Valverde representa la continuidad institucional más inmediata. Ya ocupó la gubernatura interina durante los 112 días anteriores y conoce la operación del gobierno.
También ha entrado en la conversación Julio Berdegué Sacristán. El propio presidente de la Diputación Permanente, Manuel de Jesús Guerrero Verdugo, reconoció que se habla de él y de otros perfiles, aunque aclaró que no existía entonces una propuesta definida.
Y en las conversaciones políticas aparecen otros nombres, entre ellos el propio Manuel de Jesús Guerrero y el diputado federal Jesús Alfonso Ibarra Ramos, incluso comenzó a muestrearse a Tere Guerra.
Aquí debemos separar información de especulación. Que sus nombres circulen no significa que exista una negociación formal para designarlos. Pero políticamente cada escenario tendría una lectura diferente.
Yeraldine significaría continuidad. Berdegué podría interpretarse como una salida con mayor interlocución nacional. Un perfil identificado con el grupo político de Rocha enviaría una señal distinta.
Y la aparición de alguno de los aspirantes de Morena rumbo a 2027 abriría inmediatamente otra discusión: si el interinato comienza también a mezclarse con la sucesión. Precisamente eso debería evitarse.
Primero hay que gobernar. Después habrá tiempo para las candidaturas.
Afuera estará la calle
Mientras los diputados discutan, afuera habrá otra conversación.
La concentración convocada originalmente para rechazar el regreso de Rocha se mantiene, aunque el gobernador ya solicitó nuevamente licencia. Empresarios y ciudadanos habían convocado a reunirse a las 8:00 horas frente a Palacio de Gobierno.
Eso modifica el significado de la protesta. Ya no puede ser únicamente contra el regreso de Rocha porque ese escenario cambió. Habrá que observar qué demandas prevalecen.
Seguridad. Justicia. Certidumbre. Cambio de rumbo. O rechazo a una eventual continuidad política. También habrá que medir la dimensión de la movilización sin exagerarla ni minimizarla.
Una democracia debe ser capaz de procesar simultáneamente lo que ocurre dentro de un Congreso y lo que ciudadanos expresan afuera de Palacio.
El problema comenzaría si alguno de esos espacios deja de escuchar al otro.
La economía también estará mirando
Existe otro actor que quizá no aparezca en las fotografías del Congreso, pero estará pendiente de lo que suceda. El sector productivo.
Porque la incertidumbre política tiene consecuencias económicas. Culiacán y otras regiones de Sinaloa vienen soportando meses difíciles por la violencia, cierres de negocios, afectaciones al empleo y reducción de actividades económicas.
El campo mantiene sus propios problemas de comercialización y financiamiento. Mazatlán necesita estabilidad para conservar actividad turística e inversión. Los comerciantes necesitan consumidores nuevamente en las calles.
Por eso la discusión de mañana no puede reducirse a quién ocupará el despacho del gobernador.
La pregunta también será: ¿la decisión genera certidumbre?
Eso esperan empresarios. Eso necesitan trabajadores. Y eso necesita un estado cuya economía no puede darse el lujo de agregar una crisis política a los problemas que ya enfrenta.
Rocha seguirá presente, aunque esté ausente
Existe además una realidad que tampoco debe ignorarse. La nueva licencia de Rubén Rocha no elimina automáticamente su presencia política. Mucho menos resuelve las investigaciones y señalamientos que rodean su caso.
Rocha regresó al cargo después de 112 días de licencia y volvió a solicitar separarse aproximadamente 33 horas después, tras una fuerte reacción política que incluyó el distanciamiento de Morena y cuestionamientos desde la Presidencia.
Ese episodio inevitablemente dejó consecuencias. También obligó a los aspirantes de Morena a posicionarse. Algunos cerraron filas con la presidenta Claudia Sheinbaum.
Otros fueron más cuidadosos. Y Gerardo Vargas Landeros decidió asumir una posición más frontal respecto a la conveniencia de que Rocha permaneciera fuera del gobierno.
Eso ya forma parte del nuevo tablero. Pero sería un error convertir la designación de este lunes en la primera elección de 2027. Sinaloa necesita gobernador. No candidato.
Evitar el caos también es política
Utilizar la palabra caos exige responsabilidad. Sinaloa no está condenado a vivirlo este lunes.
Las instituciones están funcionando, el Congreso está convocado y existe un mecanismo constitucional para resolver la ausencia del titular del Ejecutivo. Pero tampoco puede ignorarse la acumulación de tensiones.
Habrá negociación política. Habrá manifestación ciudadana. Habrá empresarios observando.
Habrá aspirantes midiendo movimientos. Habrá medios nacionales siguiendo cada decisión. Y habrá una sociedad cansada de inseguridad e incertidumbre.
Todo eso estará ocurriendo prácticamente al mismo tiempo. Por eso mañana se necesita serenidad.
De los diputados. De los partidos. De quienes se manifiesten. De las autoridades responsables de garantizar seguridad. Y, especialmente, de quienes estén negociando el nombre de la persona que conducirá al estado.
Porque una mala decisión puede profundizar las diferencias. Una decisión explicada, consensuada y políticamente responsable puede comenzar a reducirlas.
Primero Sinaloa
El lunes 24 no resolverá todos los problemas. Tampoco desaparecerá la crisis alrededor de Rubén Rocha ni definirá automáticamente la sucesión de 2027. Pero puede marcar el comienzo de una etapa diferente.
La persona que resulte designada tendrá que entender algo desde el primer minuto: no recibirá un cheque en blanco.
Recibirá un gobierno que necesita reconstruir confianza.Tendrá que dialogar con Palacio Nacional, Congreso, alcaldes, empresarios, productores y sociedad civil.
Pero principalmente tendrá que gobernar. Porque después de tantos nombres, especulaciones, licencias, regresos, posicionamientos y aspiraciones, existe una realidad mucho más sencilla.
Sinaloa necesita certidumbre.
Este lunes la política tendrá la oportunidad de comenzar a construirla. O de complicarla todavía más.
Y por eso, más que un día para saber quién gana una negociación, será un día para comprobar si todos entendieron realmente lo que está en juego.
Primero Sinaloa.
