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Sinaloa en la encrucijada: licencia, simulación y sucesión

Por José Alfredo Inzunza

Sinaloa no está viviendo solo un relevo de gobernador. Está viviendo una crisis de régimen. Política ,porque el Ejecutivo ya no gobierna; económica, porque la inversión está detenida desde hace 18 meses por la violencia y la incertidumbre; social, porque la gente ya no distingue entre autoridad y facción; y cultural, porque se ha normalizado que el gobernador pida licencia, regrese, vuelva a pedir licencia y siga mandando desde su casa.

Lo ocurrido el 22 de agosto lo confirma. Rubén Rocha Moya solicita por segunda vez en menos de cuatro meses una licencia por más de 30 días al Congreso del Estado. No solicita licencia definitiva, que es la figura que obligaría al Congreso a nombrar un gobernador sustituto que concluya el periodo constitucional hasta el 31 de octubre de 2027.

Pide otra vez la figura intermedia: licencia temporal larga. La misma fórmula de mayo pasado, cuando dejó como encargada a la secretaria general de gobierno, Geraldine Bonilla, mientras él siguió operando presupuesto, nombramientos y la relación con los alcaldes y demás factores de poder real.

La diferencia ahora es política y nacional. Rocha volvió sin avisar a Palacio Nacional. La presidenta Claudia Sheinbaum, que hasta ahora había mantenido una prudencia quirúrgica con Sinaloa para no desestabilizar más al estado, hizo público su malestar en un mensaje en X. Eso no es un detalle de formas. En el sistema político mexicano, cuando la Presidenta hace público un enojo con un gobernador de su propio movimiento, está abriendo la puerta a una intervención política directa.

Mañana lunes 24 de agosto el Congreso del Estado, con 40 diputados (24 de Morena, 6 del Partido Verde, 3 del PRI, 2 del PAS, 2 del MC, 2 del PAN y 1 del PT) está citado a sesión extraordinaria. Ahí se jugarán tres escenarios.

Escenario 1: La simulación continúa. Rocha impone sucesor.
Es el escenario más probable si no hay intervención federal. El Congreso aprueba la licencia y nombra un interino incondicional. No sería un gobierno interino, sería un gobierno por interpósita persona.

Los nombres que suenan en ese carril ya los conoce la clase política sinaloense:

Geraldine Bonilla Valverde, actual secretaria general de gobierno, ya fungió como gobernadora provincial, así que ya sabe que todo,absolutamente todo lo tiene que consultar con el gobernador con licencia.

Eligio López Portillo, compadre y terapeuta de Rubén Rocha Moya, actual presidente de la junta de coordinación política del congreso del estado, a diario ve al gobernador con licencia a las 5:00 pm, así que ahí puede aprovechar para pedirle y recibir las instrucciones del día a día.

Y si Ruben Rocha Moya quiere engañar a la sociedad sinaloense puede proponer a dos rochistas embozados, los cuales han renegado por conveniencia política de su padrino últimamente:

Feliciano Castro Meléndrez. Efímero Exsecretario general de gobierno y de Economía del actual gobierno, ideólogo del rochismo. Conoce la entraña del Congreso y del palacio de Gobierno y garantizaría continuidad total. Su debilidad es que representa exactamente lo que las cámaras empresariales han pedido que no continúe: un perfil político, de grupo, sin capacidad de mediación e interlocución con los sectores productivos.

Graciela Domínguez Nava. Ex secretaria de Educación del gobierno de Rocha , exdiputada local y actual diputada federal con licencia,Perfil leal, disciplinado, sin base propia. Serviría para guardar la silla sin sobresaltos.

Si se concreta este escenario, Sinaloa gana estabilidad ficticia por 30 o 60 días, pero pierde lo que más necesita: credibilidad.

Las cámaras empresariales, Coparmex, Canacintra, la Intercamaral de Culiacán, ya dijeron en comunicados esta semana que no aceptarán otro interinato a modo. Con ese perfil no regresa la inversión, no se recompone la seguridad y se alarga la crisis hasta 2027.

Escenario 2: La intervención de la Presidenta.
Es el escenario que se abrió con el tuit de Sheinbaum del día de ayer, La Constitución de Sinaloa es clara: el gobernador interino lo nombra el Congreso, no la Presidenta. Pero la política real también es clara: ningún Congreso de mayoría morenista nombra a alguien contra la voluntad de la Presidenta de la República, y menos después de un desaire público.

Si Sheinbaum escucha el clamor de la sociedad sinaloense y toma el control político de Sinaloa, no impondrá a un rochista, impondrá un perfil técnico,académico sin grupo, con capacidad de cerrar el sexenio y entregar en orden en 2027. No sería un castigo a Rocha, sería un rescate del estado.

Los nombres que en los pasillos de Secretaría de Gobernación y de Palacio Nacional se manejan para ese perfil son muy distintos:

Julio Verdegue Sacristán; Sinaloense, ex secretario de Agricultura del gobierno de Sheinbaum sin vínculo con el rochismo, con interlocución nacional con empresarios y con credenciales de honestidad. Su perfil es técnico-académico, no de facción. Podría ser la figura de reconciliación que Sinaloa necesita, pero tendría que hacer una limpia total del gabinete actual y nombrar personas de la academia y del mundo empresarial, tiene la desventaja de estar desconectado de la vida política, económica, social y cultural de Sinaloa por tener más de 40 años viviendo fuera del estado.

Si la presidenta Sheinbaum se inclina por un perfil académico local sin problemas con grupos o partidos políticos puede optar por:

Juan Eulogio Guerra Liera ,Ex rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), doctor en educación ,sin militancia política actualmente.

Sylvia Paz Díaz Camacho, Académica ,Investigadora, ex rectora de la Universidad Autónoma de Occidente (UAdeO), sin militancia política conocida , muy reconocida en el medio académico y empresarial de Sinaloa.

Este segundo escenario es el mejor para Sinaloa en este momento. No porque un gobernador impuesto desde el centro sea ideal en términos federalistas, sino porque el estado necesita tres cosas urgentes que el rochismo ya no puede dar: 1) pacificación con el apoyo total de la autoridad federal , 2) reactivación económica con un interlocutor creíble para los empresarios, y la sociedad civil, 3) un cierre de sexenio sin sobresaltos electorales hacia 2027.

Escenario 3: La ruptura. Licencia definitiva y sustituto constitucional.
Es el menos probable hoy, pero el más sano jurídicamente. Rocha, presionado por la FGR y por Estados Unidos, y sin respaldo presidencial, solicita licencia definitiva. Entonces el Congreso, ya no con la presión de cuidar la silla, nombra un sustituto que concluya hasta el 31 de octubre de 2027. Ese sustituto, por ley, no podría ser alguien que haya sido o sea parte del equipo de Rubén Rocha.

Sinaloa no aguanta otros 14 meses de gobierno por control remoto. Lo que ocurrió entre mayo y agosto demostró que la figura de la licencia por más de 30 días se ha convertido en un fraude a la Constitución local: se pide permiso para no estar, pero se sigue mandando.

Si mañana el Congreso opta por la simulación, el costo no lo pagará Rocha, lo pagará Sinaloa con más fuga de capitales, más cierres de negocios en Culiacán, Mazatlán , Guasave, Guamúchil y Los Mochis,entre otros lugares y más desconfianza ciudadana. Si opta por un perfil técnico-académico avalado por la Presidenta, tendrá la oportunidad de tener por primera vez en dos años un gobierno que gobierne de verdad, aunque sea por 14 meses.

La decisión de mañana no es sobre quién se sienta en la silla. Es sobre si Sinaloa seguirá siendo administrado como una extensión de un grupo, o si empieza a ser gobernado como un estado.

Así que el día de mañana lunes 24 agosto a las 8:00 am, las y los ciudadanos diputados tienen una cita con la historia y de su decisión mayoritaria dependerá como los califique la sociedad sinaloense.

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Por elpiripituchi

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