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El Secretario de la Torre de Cristal:

Dr. José Alfredo Inzunza Valenzuela, analista en políticas públicas.

Culiacan, Sinaloa a 17 de agosto de 2026.

La declaración el día de ahora a un medio de comunicación local del Secretario de Economía de Sinaloa, Diego Aguerrebere Espitia, en la que acusa a Coparmex de querer “dar una imagen de desastre que no está ocurriendo”, no es un análisis económico. Es la confesión más clara de un burócrata insensible, desconectado por completo de la realidad que viven los empresarios sinaloenses en la calle.

Aguerrebere dice que hay que ver “los detalles” porque el “número grandote no da la película completa”. Justo lo que dice alguien que nunca ha tenido que dar la película completa frente a sus trabajadores el día 15 y el día 30. Habla como quien no sabe lo que es pagar una nómina con miedo, calcular el IVA, el ISR, hacer la dispersión del IMSS, del Infonavit, del Fonacot, rogarle al SAT que no te congele las cuentas porque te atrasaste tres días por falta de flujo.

Habla desde la torre de cristal de un cargo público que llegó a finales de junio, sin la experiencia de haber dirigido una empresa que se juega su patrimonio todos los días.

Su argumento de que el deterioro no inició en 2024 sino hasta febrero de 2025 porque las empresas “mantuvieron sus plantillas por la temporada alta” es un insulto a la inteligencia del sector productivo. Los empresarios no mantuvieron plantillas por generosidad navideña, las mantuvieron endeudándose, descapitalizándose, aguantando pérdidas con la esperanza de que la violencia parara. Cuando ya no pudieron más, cerraron. Y no lo dice Coparmex, lo dice su propio IMSS: en los últimos 22 meses de guerra entre grupos criminales se han perdido 17,871 empleos formales y 2,347 empresas se han dado de baja en el Seguro Social. Ese no es un número grandote, son 17 mil familias sin ingreso y más de dos mil cortinas abajo.

Luego intenta normalizar lo más grave: reconoce que hay una migración al empleo informal y que el subempleo pasó de 4.5% a 8.5%. Lo dice como si fuera una estadística menor. Para el secretario es un porcentaje.

Para Culiacán es el mesero que antes tenía 8 horas con propinas y seguro y ahora trabaja 3 horas sin prestaciones. Para el comerciante es tener que mandar a su gente a la informalidad porque no puede pagar la cuota obrero-patronal. Llamarle “migración” a lo que en realidad es precarización laboral es el lenguaje de quien ve el dolor en una hoja de Excel del INEGI.

Y el cinismo mayor: presumir que el ITAE cerró 2025 con 2.7% de crecimiento y que hay cuatro meses de crecimiento en la industria de transformación en 2026. Ese crecimiento no viene del mercado interno de Culiacán, ni del restaurantero de Mazatlán, ni del comerciante del centro. Viene de la minería de Cosalá y de proyectos industriales en el norte, inversiones que ya estaban pactadas desde hace años y que no generan empleo masivo en las ciudades más golpeadas. Es maquillar la tragedia de Culiacán con los números de una mina canadiense.

La Secretaría dice que “mantiene herramientas institucionales para estabilizar el comercio y los servicios”. ¿Cuáles? ¿Dónde están los apoyos directos para pagar las cuotas del IMSS durante la crisis? ¿Dónde están los créditos reales sin burocracia? ¿Dónde está la condonación de impuestos estatales? Nada. Puro programa de franquicias y reuniones para la foto.

Coparmex no está inventando un desastre. El desastre lo vive todos los días el empresario que paga impuestos, que no duerme por la inseguridad, que ve cómo su cliente ya no sale de noche y su venta cayó 40%.

Quien sí quiere inventar que no hay desastre es el funcionario que acaba de llegar, que cobra del erario, que no arriesga su capital y que necesita justificar su puesto con un discurso optimista.

Sinaloa no necesita un secretario que le diga al empresario que su crisis es una percepción. Necesita a alguien que entienda lo que pesa una nómina.

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Por elpiripituchi

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