
Por EL Financiero
Alejandro Moreno
Los datos nos sugieren que las exigencias y preocupaciones ciudadanas pueden darse perfectamente bien con expresiones de apoyo: Se apoya al presidente en turno y, a la vez, se exigen mejores resultados.
Una de las preguntas recurrentes que me plantean cuando se publican encuestas de aprobación presidencial y evaluaciones de desempeño de gobierno tiene que ver con una aparente contradicción en los números: ¿por qué la aprobación es alta y las evaluaciones de gobierno bajas?
Más que contradicción, los datos nos sugieren que las exigencias y preocupaciones ciudadanas pueden darse perfectamente bien con expresiones de apoyo: Se apoya al presidente en turno y, a la vez, se exigen mejores resultados.
También es probable que las preguntas de desempeño por rubros reflejen elementos principalmente evaluativos, ya sea por percepción o por experiencia, mientras que la aprobación a un presidente refleja la importancia de otros factores, como la deferencia hacia el cargo, las identidades sociopolíticas, el partidismo entre ellas, así como el acuerdo con la visión, las propuestas y los principios del liderazgo en turno, independientemente de los resultados.
Como han mostrado varias veces las encuestas, a la presidenta (o al presidente en turno) la apoyan mucho más las personas que se sienten identificadas con el partido en el gobierno o quienes comparten una tendencia ideológica más afín al grupo gobernante.
Eso no significa que la aprobación no tenga un lado evaluativo, o que las evaluaciones de gobierno no reflejen factores como el partidismo o la inclinación política; con toda seguridad, sí. Aunque es probable que la pregunta de aprobación refleje varios aspectos del apoyo político más nítidamente.
Volviendo a la pregunta de por qué la aprobación sale más alta que las evaluaciones de desempeño, hay quien podría atribuirlo simplemente al hecho de que las encuestas de El Financiero emplean escalas diferentes: la pregunta de aprobación no ofrece un punto intermedio; o se aprueba o se desaprueba, mientras que en la calificación por rubros de gestión de gobierno, que se ha venido utilizando desde los años 90 y se ha mantenido para comparación en el tiempo, se ofrece un punto intermedio de neutralidad o no postura: muy bien, bien, ni bien ni mal, mal, muy mal.

Pero no todo es atribuible a ese detalle metodológico. Veamos una reciente encuesta del Pew Research Center realizada entre febrero y abril de este año, en la cual se mantiene la misma escala de aprobación para evaluar la gestión de gobierno por rubros. En todo caso, los porcentajes positivos en las preguntas de desempeño resultan más bajos que la aprobación genérica. Es decir, aun con la misma escala, la “aparente contradicción” persiste. O, como dije, quizás no es contradicción: el apoyo se puede expresar sin dejar de lado las exigencias.
La comparación del estudio de Pew con las encuestas de El Financiero señala otros puntos interesantes: se observa una leve diferencia en la aprobación a la presidenta Sheinbaum, pero diferencias muy marcadas en la evaluación de los rubros de gobierno.
En aprobación, la diferencia es de tres puntos si se compara con el estudio más reciente (julio: 67%; Pew: 64%) y de seis puntos con el promedio de los meses comparables con Pew (70%).
No obstante, las diferencias se amplían en los indicadores de evaluación de desempeño en esos mismos meses: nueve puntos en economía, 24 puntos en crimen organizado, 23 puntos en corrupción y 21 puntos en la relación con Estados Unidos.
No son diferencias menores y, en parte, se explican por la distinta escala empleada, pero creo que también por las palabras utilizadas como referente: aprobación o calificación. La primera palabra parece evocar más deferencia y arrojar datos más favorables que la segunda, que pudiera ser más netamente evaluativa.
Los indicadores de aprobación presidencial siguen ocupando un lugar central en la discusión pública, pero su significado sigue en espera de un mejor entendimiento. ¿Qué significa aprobar a la presidenta y en qué difiere la aprobación de las evaluaciones de gobierno? Mi postura hasta ahora ha sido que la aprobación refleja algunos elementos evaluativos, pero, sobre todo, elementos partidarios e identitarios del apoyo político.
