
Sosoriqui
Rodolfo Valenzuela: territorio, temple y perfil para estabilizar Sinaloa
Por Carlos Rochín Mercado
En sus entrevistas más recientes, Rodolfo Valenzuela Sánchez ha lanzado una definición que sacude la comodidad de quienes confunden conocimiento del nombre con capacidad para gobernar: el proceso interno de Morena no es un concurso de popularidad, sino la búsqueda del perfil más adecuado. Y tiene razón. Sinaloa no está para elegir únicamente al rostro que aparezca mejor acomodado en una fotografía demoscópica; necesita encontrar a quien conozca el territorio, resista la presión, articule acuerdos y pueda contribuir a estabilizar un estado sometido a una crisis de seguridad, confianza e imagen con resonancia internacional. Esa es la discusión de fondo que Rodolfo intenta colocar sobre la mesa. En su segunda visita a Guamúchil sostuvo además que existe “piso parejo” entre los participantes.
La escena no es menor: cinco mujeres y ocho hombres conforman el grupo de 13 aspirantes registrados ante la dirigencia nacional de Morena y sus aliados. La convocatoria oficial permite que la Comisión Nacional de Elecciones aplique un primer estudio para reducir la lista a seis perfiles —tres mujeres y tres hombres—, antes de la encuesta definitiva. También ordena valorar trayectoria, reconocimiento territorial, afinidad con los principios del movimiento y paridad de género; prohíbe campañas dispendiosas, uso de recursos públicos e influyentismo, y establece que los resultados deberán publicarse a más tardar el 31 de diciembre de 2026. Traducido al castellano de la política: primero habrá que demostrar que se tiene presencia real; después, que se posee la estatura necesaria para coordinar.
Pero hay un elemento que empieza a distinguir a Rodolfo: el territorio. El 5 de julio ya había documentado recorridos por Culiacán, Choix, El Fuerte, Ahome, Guasave, Salvador Alvarado, Cosalá, Elota, San Ignacio y Mazatlán; días después amplió la ruta hacia Badiraguato y Escuinapa. Es decir, está construyendo un corredor político que cruza el norte, el centro y el sur de Sinaloa. Todavía falta completar el mapa, pero ningún otro aspirante ha convertido con la misma intensidad esa amplitud territorial en el eje central de su posicionamiento. Mientras algunos esperan que la encuesta los encuentre, Rodolfo parece decidido a salir a buscar al pueblo que habrá de responderla. Su recorrido inicial por 11 municipios fue reportado públicamente y, que; a estas alturas debe haber estado al menos una vez en la demarcación de los 20 municipios que tiene Sinaloa.
Esa estrategia tiene una raíz política perfectamente identificable: las enseñanzas de Andrés Manuel López Obrador. AMLO no construyó su liderazgo nacional desde un escritorio refrigerado ni esperando la bendición de las cúpulas; recorrió el país municipio por municipio, plaza por plaza, hasta convertir la perseverancia en organización popular. Rodolfo intenta reproducir ese método sinaloense: caminar comunidades, tocar puertas, realizar reuniones vecinales y escuchar antes de prometer. No es una ocurrencia propagandística; son precisamente las tareas territoriales autorizadas por Morena: casa por casa, asambleas y encuentros ciudadanos. En política, quien desconoce el camino difícilmente puede conducir a los demás por él.
Rodolfo tampoco está caminando sin discurso. En tierra habla de defender la soberanía nacional frente a cualquier pretensión de injerencia extranjera; de combatir la desinformación; de conservar las conquistas sociales de la Cuarta Transformación; de los resultados de programas como Sembrando Vida; de continuar el proyecto iniciado por López Obrador y encabezado ahora por Claudia Sheinbaum, y de preservar la unidad aceptando el resultado interno. También ha reconocido la trayectoria de Rubén Rocha y ha colocado a Mario Zamora como probable adversario de la oposición. Sin embargo, aquí debemos señalar con dedo de fuego una exigencia; defender la soberanía no puede limitarse a rechazar presiones externas; en Sinaloa también significa recuperar seguridad, legalidad, economía, tranquilidad familiar y fortaleza institucional.
En cuanto al perfil, Valenzuela no llega vacío. Es profesor, agricultor, empresario, promotor deportivo, tiene formación en ingeniería y Derecho, dos maestrías y estudios doctorales, según la trayectoria que él mismo ha presentado. Fue coordinador territorial de Sembrando Vida, funcionario de Diconsa, diputado electo por mayoría en el Distrito 13 y presidente de la Mesa Directiva del Congreso del Estado. Ya habíamos señalado en este mismo espacio que obtuvo ese cargo legislativo con 35 votos y que su productividad incluye temas de transparencia, ciberseguridad, derechos, deporte y asuntos agropecuarios. Esa combinación le permite hablar con productores, jóvenes, docentes, empresarios y estructuras territoriales sin parecer turista en ninguno de esos mundos.
Ahora bien, las encuestas públicas obligan a argumentar con precisión. La medición de Demoscopia Digital, difundida el 1 de julio, colocó a Imelda Castro con 21.2 por ciento, a Tere Guerra con 19.4 y a Rodolfo Valenzuela con 11.5: tercero en la competencia general y primero entre los hombres incluidos. En contraste, CE Research, en un estudio de 400 entrevistas telefónicas automatizadas levantado el 5 de julio, con 95 por ciento de confianza y margen de error de ±4.9 puntos, registró a Imelda con 24, Tere con 21, Estrella Palacios con 11.5, Omar López con 10 y Rodolfo con 9.5 por ciento. Ese medio punto entre Rodolfo y Omar es estadísticamente irrelevante. Por tanto, no puede proclamarse todavía un liderazgo definitivo, pero sí una competencia real por el primer lugar entre los varones. Demoscopia y CE Research ofrecen fotografías del momento, no sentencias anticipadas.
El género será otra pieza del rompecabezas nacional. En 2027 se disputarán 17 gubernaturas y Morena defenderá 12 de ellas, de acuerdo con el análisis electoral de Consulta Mitofsky. La paridad podría permitir que Sinaloa conserve una postulación masculina dentro del equilibrio nacional, pero hoy no existe una disposición pública que lo garantice. Las circunstancias extraordinariamente complejas del estado pueden llevar a Morena a privilegiar experiencia, temple y capacidad de estabilización; aunque conviene advertir que las mediciones citadas preguntan por personas concretas, no consultan directamente si la ciudadanía prefiere genéricamente a un hombre o a una mujer.
Aquí cabe la interrogante y que quede para reflexión: ¿Qué género prefieren los sinaloenses para encabezar la coordinación estatal de los comités de defensa de la transformación y la soberanía en Sinaloa por Morena y, a la postre, qué prefieren como candidatos a la gubernatura de Sinaloa y estabilizar al estado? ¿Mujer o hombre?
Nuestra conclusión y propuesta es clara: Rodolfo Valenzuela merece avanzar al grupo de seis finalistas y ser medido a fondo. No como concesión del Partido Verde ni como resultado de una campaña de elogios, sino porque ha construido una posibilidad política sustentada en territorio, preparación, experiencia legislativa y disciplina interna. Su siguiente desafío será convertir cada kilómetro recorrido en un compromiso verificable para recuperar seguridad, reactivar la economía, atender al campo, fortalecer la educación y reconciliar a una sociedad lastimada. Si Morena realmente busca al perfil más adecuado y no solamente al más popular, cometería un error estratégico si subestima al hombre que está caminando Sinaloa de extremo a extremo.
Los leo en sus comentarios…
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