
Mario Zamora vuelve al tablero: El 2027 ya empezó en Sinaloa
Columna: “Dardos Políticos”
Por: Rosario Antonio Ramírez
La sucesión por la gubernatura de Sinaloa comenzó mucho antes de lo previsto y Mario Zamora ya levantó la mano. El excandidato de la alianza opositora en 2021 vuelve a colocarse en el centro de la conversación política justo cuando Morena atraviesa uno de sus momentos más incómodos y vulnerables en el estado.
El escenario cambió drásticamente. Lo que hace unos años parecía una derrota definitiva para la oposición, hoy comienza a moverse en medio de un ambiente de desgaste, cuestionamientos y acusaciones que golpean directamente al grupo en el poder.
Las declaraciones y señalamientos surgidos desde una corte del sur de Nueva York, donde se mencionan presuntos vínculos del crimen organizado con actores políticos mexicanos, abrieron una crisis de percepción que inevitablemente alcanza a Sinaloa. Y aunque hasta ahora no existen resoluciones judiciales contra Rubén Rocha Moya, el tema ya se instaló en el debate público y político.
Ahí es donde Mario Zamora busca reposicionarse.
El priista entiende que el 2027 podría convertirse en una elección completamente distinta a la del 2021. En aquel momento Morena arrasaba con la ola lopezobradorista y cualquier candidatura opositora parecía condenada a remar contra corriente. Hoy el panorama luce diferente: desgaste gubernamental, crisis de seguridad, cuestionamientos internacionales y fracturas internas dentro de Morena.
Zamora apuesta precisamente a eso.
Sabe que una parte importante de la ciudadanía comienza a mirar con desconfianza al oficialismo, particularmente después de los constantes señalamientos que relacionan a distintas figuras políticas del país con presuntos apoyos de facciones criminales durante procesos electorales pasados.
El mensaje político del diputado federal es claro: quiere convertirse en el rostro de una oposición que buscará vender la narrativa de “recuperar Sinaloa” frente a un Morena golpeado por las sospechas y por el desgaste natural del poder.
Y aunque falta mucho para el 2027, la realidad es que los movimientos ya comenzaron.
Mario Zamora no sólo está levantando la mano; también está aprovechando el momento más delicado del morenismo sinaloense para volver a posicionarse como opción competitiva. En política, las oportunidades rara vez aparecen dos veces. Y el priista parece convencido de que esta podría ser la suya.
La pregunta es si la oposición tendrá la capacidad de construir algo más que discurso y capitalizar el desgaste de Morena, o si terminará atrapada en los mismos errores que la llevaron a perder Sinaloa hace apenas unos años.
Porque mientras Morena enfrenta cuestionamientos cada vez más incómodos, Mario Zamora ya comenzó a caminar el Estado con la mira puesta en el 2027. Y esta vez, el tablero político luce mucho más abierto de lo que muchos imaginan.
¡Es cuanto!
