Siete personas claves en una campaña
Guadalupe Robles

Siete personas claves en una campaña.

  1. El maestro de ceremonias. Los mítines y los encuentros de un candidato son esenciales para la campaña. Por eso quien conduce los eventos es una pieza clave. Debe ser alguien que conozca los escenarios, que no hable tanto y que tenga reflejos. Que siempre lleve un guion y además sepa improvisar. Que mantenga el interés y el entusiasmo del público, pero que no olvide que el evento no es de él, sino del candidato. Un maestro de ceremonias sin oficio puede echar a perder un evento.
  2. El jefe de comunicación. Es uno de los cargos centrales de una campaña y de los más difíciles, pues todos se sienten expertos en comunicación. El candidato debe escoger muy bien a quien pone en este cargo y darle todo su apoyo. La política es ante todo comunicación. El candidato debe dimensionar esta área y dotar a su titular del mejor equipo posible. Y no escuchar a tantos que se creen especialistas en el tema sin serlo.
  3. El jefe de contenidos. Hay cargos a los que se tiene que llegar leído e informado. Si no es así, ya no hay tiempo de leer y de informarse como debiera. Los temas son muchos y complejos, y no siempre se puede andar con rollos. Hay temas delicados que requieren prudencia para ser abordados. Datos legales y estadísticos. De ahí la importancia de tener un jefe de contenidos que ayude y oriente al candidato al debate público.
  4. El asesor personal. Si algo sobra en una campaña son los asesores. Los hay de todo tipo: políticos, de redes, de partido. Lo ideal siempre es tener un asesor personal externo que sepa de campañas políticas y que sea prudente. Que no tenga que ver con el equipo del candidato para que no sea parte de la competencia y de las pugnas internas. Y además, que le consulte por separado.
  5. El que solo aporta intrigas. Debe cuidarse el candidato de aquel que solo lleva chismes a la cabeza del candidato. Estos personajes nunca faltan en una campaña. Y hacen más daño adentro que fuera de la campaña. Los candidatos suelen creerles, aunque tarde que temprano se fastidian de ellos, pues generan conflictos en el equipo. El candidato debe identificarlos de inmediato y retirarlos de la campaña. Generalmente son amigos o familiares quienes mejor desempeñan este papel.
  6. El jefe de logística. Es a quien se debe gran parte de los mítines y los diversos encuentros del candidato. Los actos de campaña se caracterizan por un cúmulo de errores, a veces inevitables: un mal sonido, sillas de sobra o insuficientes, actos con retraso y muchos más. Quién ocupa el cargo debe ser una persona que cuide hasta los más pequeños detalles. Esos que en muchas ocasiones hacen fracasar los eventos.
  7. El enemigo. Los enemigos tienen un papel central en una campaña. Le dirán al candidato sus debilidades, sus secretos inconfesables y sus errores. El enemigo le marcará la agenda de pedradas de una campaña. Le dirá lo que viene y para lo que deba estar preparado. Sígale la pista: finalmente, un enemigo es un asesor involuntario.

Por elpiripituchi

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