Cuando el gobierno pierde, le cobra al pueblo

Columna: “Dardos Políticos”
Por: Rosario Antonio Ramírez

No hay sorpresa, hay abuso. Apenas transportistas y productores agrícolas liberaron las casetas de peaje, el gobierno reaccionó como sabe hacerlo: no corrigiendo, no dialogando, sino cobrando. Recuperar lo que dejaron de ingresar —y un poco más— parece ser la consigna.

El golpe es directo. Hoy, viajar de Culiacán a Mazatlán en automóvil cuesta 36 pesos más en un viaje redondo. No es el monto, es el mensaje: aquí no se pierde, aquí se cobra. Y se cobra rápido.

La historia se repite. Sube la gasolina, sube el tomate, la tortilla, la carne, el huevo. Todo sube… menos la capacidad real de compra. El discurso oficial presume aumentos al salario mínimo, pero en la vida diaria ese “beneficio” se evapora antes de la segunda semana. La quincena ya no alcanza; se desmorona frente a una inflación que el gobierno minimiza, pero que el ciudadano sufre.

Lo de las casetas es todavía más indignante. Carreteras caras, mal mantenidas y peligrosas. Tramos llenos de baches, señalización deficiente y obras eternas. ¿Para esto son los aumentos? ¿Para esto se exige pago puntual? Las casetas funcionan como cajas registradoras permanentes, no como garantía de infraestructura digna.

Se presume que parte del dinero llega a los municipios. Tal vez. Pero en el asfalto no se ve. Lo que sí se ve es el abandono.

La lógica gubernamental parece simple y brutal: si dejan de ingresar recursos, se compensa exprimiendo más al ciudadano. No hay autocrítica, no hay ajuste interno, no hay eficiencia. Solo hay cobro.

Y la respuesta que se asoma como varias desde el centro del país rayará en el cinismo: “si no quieres pagar, no uses las carreteras”. Como si fueran un lujo. Como si el traslado fuera opcional. Como si el país pudiera moverse sin ellas.

Pero no, las carreteras no son un privilegio. Son una necesidad. Y hoy, esa necesidad está secuestrada por tarifas cada vez más altas y servicios cada vez más deficientes.

Aquí no se gobierna para aliviar la carga. Se gobierna para recaudar. Y cuando las cuentas no salen, la solución es la de siempre: que pague el pueblo.

¡Es cuanto!

Por elpiripituchi

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