
Siete cosas que puede hacer un político ante un error
Guadalupe Robles
- Admitirlo. Sea de manera pública o privada, un político debe reconocer siempre para sí su error. Dimensionarlo en su tamaño y consecuencias. En su complejidad y trascendencia. Calcularlo muy bien. Decidir qué ruta tomar para afrontarlo o para quedarse con él; esperar que el tiempo lo sepulte. Esperar que se enrede en el laberinto de la información apresurada de los nuevos tiempos. Finalmente, la política se construye con intentos y errores. Errores que tienen que ser admitidos.
- Negarlo. Negar un error cuando se comete, pareciera ser uno de los principios de la política y del político. La negación como herramienta. En este oficio los enemigos y la opinión pública siempre están al acecho. Negar el error también es una estrategia, una defensa. No todos actúan de buena fe ante el error del político. Más bien, nadie. Eso sí, un error que se niega tiene que ser argumentado con inteligencia.
- Evadirlo. La política suele convertirse en el arte de evadir. De esquivar golpes. De derrumbar los argumentos de los otros e imponer los propios. La política no es lugar para ingenuos. Nadie que se dedique a la política estará exento de los errores. Algunos lo serán en verdad, pero otros serán catalogados como tal, sin realmente serlo.
- Culpar a otros. El ser humano gusta de culpar a otros de los errores que comete. El político no puede ser diferente. Todo político necesita justificarse. Él y su gobierno. Él y a la causa que sirve. Dice el refrán popular que la gente suele ver la paja en el ojo ajeno. El reparto de culpas es uno de los pretextos más recurridos en política.
- Culpar al pasado. El pasado es cliente favorito del político. Ahí está lo peor y lo mejor según convenga. Del pasado se extrae la gloria que conviene o el pretexto que también conviene. No hay que olvidar que el pasado colectivo siempre es de acuerdo con el lente con el que se mira. Para estos dos fines, el pasado más reciente es el mejor insumo.
- Encararlo. Hay errores que no se pueden evadir. No lo permiten. Entonces el político tiene que encararlo públicamente. Encarar un error mide al político. Lo dimensiona ante la gente. La política siempre exige políticos que sepan sobrevivir a las crisis. Solo se evade el error cuando se puede o conviene. Cuando es inevitable, el político habrá de comprobar su templanza e inteligencia y afrontarlo.
- Sacar provecho. Un político audaz debe sacar provecho hasta de sus errores. Él sabrá si actuará con hipocresía o se mostrará sincero con la gente. Lo que haga mejor. Un político siempre es un actor de teatro. Un actor ante la vida.