El más reciente informe oficial del Organismo de Cuenca Pacífico Norte, con corte al 17 de marzo de 2026, confirma una situación de emergencia hídrica en Sinaloa. El almacenamiento conjunto de las 11 presas principales del estado ha descendido a niveles alarmantes, registrando un total de 3,611.8 millones de metros cúbicos (Mm³). Esta cifra representa apenas el 22.8% de la capacidad de conservación total del sistema, establecida en 15,840.6 Mm³, lo que evidencia un déficit severo que compromete la disponibilidad del recurso para los próximos meses.

Niveles actuales de almacenamiento por presa

El reporte detalla un escenario desigual pero mayoritariamente crítico en la infraestructura hidráulica. La presa Luis Donaldo Colosio se encuentra al 21.4% (684.1 Mm³), mientras que la Miguel Hidalgo y Costilla ha caído al 18.5% (611.6 Mm³). Otros embalses vitales muestran cifras preocupantes: la Adolfo López Mateos registra el nivel más bajo con un 14.8% (457.1 Mm³), seguida por la José López Portillo al 21.2% (547.3 Mm³). Por su parte, la presa Aurelio Benassini V. se mantiene como la única con un nivel relativamente estable, reportando un 66.4% de su capacidad.

La gravedad de la sequía se refleja en que seis presas operan por debajo del 25% de su capacidad de conservación. Además de las mencionadas Miguel Hidalgo y Adolfo López Mateos, se suman a la lista roja la Juan Guerrero Alcocer (22.6%) y la Guillermo Blake Aguilar (27.5%). Incluso embalses que históricamente han mostrado mayor estabilidad, como la Josefa Ortiz de Domínguez y la Sanalona, no logran superar el umbral del 33%, situándose en 33.1% y 26.4% respectivamente, lo que subraya la generalización de la crisis en todo el territorio sinaloense.

Desbalance crítico: Extracciones superan aportaciones

El panorama se complica debido al marcado desequilibrio hidrológico actual. Las extracciones diarias ascienden a 30.5 Mm³, una cifra que supera masivamente a las aportaciones naturales, las cuales son prácticamente nulas con apenas 2.0 Mm³ en las últimas 24 horas. Este diferencial acelera el descenso de los niveles de agua almacenada, haciendo que las maniobras operativas, como las transferencias de 2.3 Mm³ desde la presa José López Portillo hacia el Distrito de Riego 010, resulten insuficientes para compensar el déficit estructural del sistema.

Ante este escenario adverso, tanto las autoridades de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) como los usuarios de los distritos de riego han emitido alertas preventivas. Existe un consenso sobre el riesgo inminente: de no registrarse lluvias significativas en las próximas semanas, el ciclo agrícola 2026 enfrentará severas restricciones en los volúmenes de riego autorizados. La viabilidad de los cultivos actuales y la planificación del próximo ciclo dependen enteramente de una recuperación pluviométrica que, hasta el momento, no se vislumbra en los pronósticos inmediatos.

Finalmente, el llamado de las autoridades es urgente y contundente hacia un uso racional y eficiente del agua. La escasez que enfrenta el sistema de presas de Sinaloa no es un evento aislado, sino una crisis que requiere la colaboración de todos los sectores. La gestión cuidadosa de los 3,611.8 Mm³ restantes será determinante para mitigar los impactos económicos y sociales que esta sequía podría desencadenar en la región agrícola más importante del país.

Por elpiripituchi

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