
Nuevamente la presidenta Sheinbaum presumió ayer una fuerte baja en los homicidios dolosos durante su gobierno: “La reducción de homicidios para septiembre de 2024 a febrero de 2026 es de 44 por ciento”, dijo.
Hay que celebrar, por supuesto. Los homicidios son uno de los principales problemas de México. Reducirlos debe ser un objetivo central de nuestro militarizado aparato de seguridad. El expresidente López Obrador también presumía disminuciones, pero en su sexenio se registraron 202,599 homicidios (@edusax79), el mayor número de un gobierno desde que tenemos las actuales estadísticas. Hay buenas razones ahora para aplaudir. si las cifras son correctas.
Sin embargo, México Evalúa advierte: “Los registros de incidencia delictiva exhiben comportamientos sospechosos en algunas categorías a nivel nacional y estatal” (“Violencia en México 2015-2025”). Así ocurre con los homicidios culposos, que son en buena medida accidentes, y con lo que se identifica como “otros delitos contra la vida y la integridad corporal”. Este último registro pasó de 8,064 casos en 2018, último año de Peña Nieto, a 17,288 en 2025, un aumento fuera de toda lógica, sobre todo cuando los homicidios dolosos supuestamente están bajando.
Preocupa también el alza en las desapariciones, algunas de las cuales podrían ser homicidios. En el sexenio de Enrique Peña Nieto se registraron 14.8 diarias, con López Obrador 24.7 y en lo poco que llevamos con Sheinbaum 32. El aumento es demasiado elevado para no levantar sospechas. Con Sheinbaum se han registrado más de 16 mil desapariciones frente a 37 mil homicidios (@edusax79).

Según el gobierno, el promedio diario de delitos de alto impacto ha bajado de 969.4 en enero de 2018 a 456.3 en febrero de 2026. Es una caída de 53 por ciento, una cifra tan positiva que se hace indispensable hacerle una revisión detallada.
El gobierno de Sheinbaum ha modificado la forma en que se contabilizan los delitos. En 2025 se ampliaron de 53 a 71 los tipos que se incluyen en el Registro Nacional de Incidencia Delictiva. Las autoridades dicen que así mejorará el seguimiento de los delitos más importantes. Quizá, pero se generan dificultades para mantener una estadística creíble y significativa a lo largo del tiempo.
Parto de la idea de que las cifras de delitos que se han difundido en la mañanera son honestas y correctas. Ha habido un esfuerzo a lo largo de años, desde antes del inicio de la 4T, para recabar cifras confiables en seguridad. Nunca ha sido fácil, pero debe haber un mayor esfuerzo ahora para transparentar la información y someterla a una revisión crítica.
La violencia es el mayor problema de nuestra sociedad. Es bueno que se estén registrando resultados positivos en el combate al homicidio y otros delitos de violencia. No lo dice la presidenta, que se esfuerza siempre para no confrontarse con su predecesor, López Obrador, pero la notable reducción en homicidios frente a septiembre de 2024, último mes de gobierno de Andrés Manuel, sugiere que está haciendo algo diferente, quizá haber descartado la estrategia de “Abrazos y no balazos”.

Si se está avanzando por el camino correcto, hay que continuar, pero es necesario que el gobierno genere mayor certeza sobre las estadísticas. Para lograr credibilidad debe invitar la participación en la recopilación y análisis de los datos de las organizaciones independientes que se dedican a estudiar la inseguridad.
Preocupaciones
Afirma la presidenta que su reforma electoral es una exigencia del pueblo porque una encuesta sugiere que más del 80 por ciento está de acuerdo con las medidas que incluye. Sin embargo, un estudio de Ipsos señalaba en 2025 que las principales preocupaciones de los mexicanos eran el crimen y la violencia, el desempleo, la pobreza, la inflación y la corrupción. Los diputados plurinominales no aparecían por ningún lado.
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