
Con una estructura médica que opera prácticamente en tiempo real y sin incentivos económicos adicionales, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Sinaloa es el segundo lugar a nivel nacional que ha consolidado su programa de trasplante renal, alcanzando 72 cirugías exitosas desde su reactivación en diciembre de 2022 en el Hospital Regional No. 1.
La delegada del IMSS en el estado, Tania Clarissa Medina López, informó que, tras más de una década sin realizar estos procedimientos en hospitales regionales, fue necesario reactivar la licencia sanitaria, integrar al equipo médico especializado y adecuar la infraestructura hospitalaria para retomar el servicio.
En diciembre de 2022 reactivamos la licencia para trasplantes y conformamos el equipo. Iniciamos con dos espacios de hospitalización y hoy contamos con un área exclusiva de ocho camas para pacientes trasplantados”, explicó.
Crecimiento sostenido
Durante 2023 se realizaron 11 trasplantes; en 2024 la cifra aumentó a 24; y el año pasado cerraron con 31 procedimientos, y en lo que va del presente año ya suman cinco intervenciones adicionales.
El hospital dispone de nueve quirófanos, que se ponen a disposición inmediata cuando se activa una donación. Además, el programa opera con un esquema coordinado entre Culiacán, Los Mochis y Mazatlán, donde existen procuradores de órganos que detectan posibles donantes con diagnóstico de muerte encefálica y realizan el acercamiento con las familias.
Desde la reactivación del programa se han efectuado 346 procuraciones, no solo de riñón, sino también de hígado, córneas y tejido músculo-esquelético, órganos que en muchos casos son enviados a otros estados del país.
Un proceso contrarreloj
El nefrólogo adscrito a la unidad de trasplante, Pedro Ernesto Quirino Rodríguez, explicó que la asignación de órganos se rige por la lista nacional supervisada por el Centro Nacional de Trasplantes (Cenatra), donde actualmente hay más de 20 mil personas en espera.
En Sinaloa, la lista local del IMSS concentra alrededor de 17 a 18 pacientes activos, todos con protocolo completo y aprobados por un comité médico.
“La ventaja es que somos un programa joven. En otros centros del país un paciente puede tardar entre 10 y 15 años esperando. Aquí el promedio es de cuatro a seis meses; incluso hemos tenido casos que en una semana ya están trasplantados”, detalló.
Cuando surge un donante compatible, el equipo activa un protocolo que incluye traslado terrestre o aéreo, envío de muestras sanguíneas a Guadalajara para pruebas cruzadas cuyo resultado tarda entre cuatro y seis horas y preparación simultánea de los receptores.
El tiempo es determinante: mientras el hígado puede mantenerse viable hasta ocho horas y el corazón apenas tres, el riñón ofrece un margen mayor, aunque los especialistas buscan reducir al máximo el periodo de isquemia fría.
Cirugías de hasta siete horas
El médico cirujano de trasplante y procurador de órganos, Jorge Salazar Zambada, explicó que la complejidad quirúrgica depende de factores como obesidad, cirugías previas o variaciones anatómicas del órgano donado.
“Un trasplante puede durar entre tres y cuatro horas en condiciones ideales, pero puede extenderse a seis o siete si existen complicaciones”, indicó.
Por su parte, el anestesiólogo con alta especialidad en trasplante renal, Yoshio Ramírez Eng, señaló que los principales riesgos incluyen sangrado, formación de hematomas, descontrol de enfermedades crónicas y rechazo del injerto.
“Ningún procedimiento está exento de complicaciones. Nuestro trabajo es anticiparnos y adaptar la estrategia para garantizar el mejor resultado posible”, explicó.
Agregó que a veces los pacientes tienen otros problemas asociados, y a veces dura más en iniciar la anestesia antes de que el cirujano pueda iniciar la cirugía, entonces al momento se tienen que buscar otras alternativas para no detener los procesos.
Seguimiento estricto y prioridad en atención
El seguimiento postrasplante es considerado la clave del éxito, por lo que durante los primeros seis meses —periodo crítico por riesgo de rechazo e infecciones— los pacientes acuden dos veces por semana a control.
Para minimizar contagios, el hospital implementó un esquema en el que las muestras sanguíneas se toman incluso en el estacionamiento, evitando que el paciente inmunosuprimido ingrese a áreas concurridas. La estancia hospitalaria promedio es de cinco días; en algunos casos, el riñón comienza a funcionar de inmediato, permitiendo alta temprana.
Causas de insuficiencia renal
El titular de la Jefatura de Prestaciones Médicas, Francisco Domínguez García, explicó que la principal causa de insuficiencia renal crónica son la diabetes mellitus, la hipertensión arterial y las infecciones. Los rangos de edades de pacientes con diabetes son de los 48 a 55 años o incluso más, siendo esta la principal causa para generar una afectación renal.
Actualmente, el IMSS en Sinaloa atiende alrededor de 560 pacientes en hemodiálisis en todo el estado.
Impacto económico y social
Jorge Salazar subrayó que aunque un trasplante puede tener un costo privado cercano a los 600 mil pesos solo por la cirugía, para la institución representa un ahorro a mediano plazo.
“El costo anual de un paciente en hemodiálisis ronda el millón 200 mil pesos. Al año, el trasplante ya resulta más económico que mantenerlo en diálisis permanente”, puntualizó el nefrólogo.
Por otra parte, Yoshio Ramírez Eng señaló que el transporte terrestre puede generar retrasos que afectan la viabilidad del órgano. Recordó que recientemente una ambulancia que trasladaba un órgano desde Tepic tuvo que detenerse durante horas debido al bloqueo de una caseta, lo que complicó la logística del procedimiento.
Proyecto a futuro: helipuerto hospitalario
Ante la necesidad de reducir tiempos de traslado, la delegación impulsa que el nuevo hospital de 216 camas proyectado en el estado incluya plataforma de helipuerto, lo que permitiría agilizar la llegada de órganos y aumentar la probabilidad de éxito quirúrgico.
Llamado a la donación
Los especialistas coincidieron en que el principal reto sigue siendo la cultura de donación. “Hay mucha muerte cerebral, pero no siempre existe autorización familiar. Donar es dar vida”, enfatizó el equipo médico.
El programa de trasplante renal en Sinaloa, construido a partir de voluntades médicas y respaldo institucional, se perfila como uno de los más dinámicos entre hospitales regionales del país, demostrando que la coordinación y el trabajo en equipo pueden transformar la expectativa y calidad de vida de pacientes con insuficiencia renal crónica.
