
Jesús Ibarra
Utilizar la inteligencia del carácter y concentrarnos para pensar son dos virtudes sumamente necesarias para tener éxito en la vida, incluso son indispensables para construir empresas o gobiernos eficaces y eficientes.
Formar buenos hijos, ser un ciudadano de bien o hacer un buen gobierno comienza desde el día cero, cuando abrimos el ojo o se toma posición del cargo. Todo comienza en casa, la educación es la formación de la voluntad, y para alcanzarla hay que aplicar un procedimiento que se enseña en 3 etapas para desarrollar virtudes.
Primero, su cimentación. De 0-7 años se les enseña a obedecer y ser ordenados. Segundo, su edificación. De los 8 a los 12 años aprenden de justicia (que le corresponde a cada quien) y laboriosidad (trabajar con ética y profesionalismo). Y tercero, la fachada y el techo. De los 13 a los 18 años se forja la fortaleza (resistir), templanza (controlar impulsos) y lealtad (relación con la comunidad).
Una empresa o gobierno también se debe construir de la misma manera. Comienza compartiendo la visión y misión del proyecto, estableciendo las reglas claras del juego marcadas por un orden y disciplina. ¿Qué valores promoverá? ¿Cuál será su estrategia económica, de seguridad, inversión se implementará a corto, mediano y largo plazo?
Segundo, comienza su edificación, su gestión. Quienes te dieron su confianza -sociedad y tus formadores- te observan y esperan buenas acciones. ¿Con qué perfiles? ¿son trabajadores? ¿conocen de administración pública, infraestructura productiva, deuda, pensiones y garantías?¿Son justos o reaccionan con el estómago?
Al término de la gestión -tercera etapa- se debe tener templanza, analizar bien cada decisión, preparar la salida. No todo seguirá como inicio ni estarán todos los que empezaron. La fortaleza serán tus positivos, esos compromisos cumplidos, los proyectos realizados y si existe una buena imagen. La lealtad se pondrá a prueba, ¿está contenta la sociedad? ¿los aliados son de verdad?
Si en medio de la construcción del edificio del carácter -en una persona- como menciona David Isak y de un gobierno los enseñamos a utilizar su tiempo con calidad, a concentrarse y pensar, seguro tendrán éxito.
Debemos sembrar concentración, no hacerlo genera pensamientos superficiales. No pensar, tarde o temprano ocasiona incompetencia, además, es una irresponsabilidad. Pensar es un privilegio, su calidad y eficacia conlleva al éxito.
Te invito a dejar los distractores y concentrarte en tus hijos, en pensar, en innovar, en generar valor. Recordemos que se piensa solo, pero se razona en equipo. Si todos pensamos, garantizamos mejores resultados en la familia, y si lo traducimos a la administración pública, se generan gobiernos de calidad, eleva la competitividad, el crecimiento económico y genera confianza.