
Entre Veredas
Marco Antonio Lizárraga
“No es la eternidad pero es el instante, que, después de todo, es su único sucedáneo verdadero”, Mario Benedetti (1920-2009) Escritor y poeta uruguayo.
MÁS NÚMEROS
Las encuestas no eligen candidatos, pero sí revelan el estado real de la conversación política.
El ejercicio presentado por VotoMx en noviembre de 2025 funciona justamente así: como una fotografía temprana de cómo se mueve hoy el tablero rumbo a la gubernatura de Sinaloa, tanto en Morena como en el bloque PRI-PAN.
Un primer elemento que vale la pena subrayar es la delimitación del estudio. No aparecen otros personajes políticos, ni de Morena ni del PRI o del PAN.
La encuesta mide únicamente a los perfiles que, al momento del levantamiento, están siendo considerados de manera real dentro de sus respectivos espacios.
Esto evita la especulación y centra el análisis en quienes, efectivamente, están “en el juego”.
En Morena, el escenario confirma que la disputa central se da dentro del partido gobernante. Imelda Castro encabeza las preferencias, seguida por Enrique Inzunza, ambos con trayectorias reconocibles y presencia sostenida en el tracking.
Más abajo aparece Gerardo Vargas Landeros, un dato que no es menor: pese a su condición de alcalde desaforado de Ahome, su nombre conserva nivel de conocimiento suficiente para ser medido como opción rumbo a la gubernatura.
Esto no implica una definición ni un respaldo político automático, pero sí deja claro que, en Morena, los perfiles están identificados y la discusión interna es real, no hipotética.
En este estudio de noviembre del 2025, faltan actoras políticas que si han aparecido en otras encuestas, como lo son la alcaldesa de Mazatlán, Estrella Palacios Domínguez quien su perfil ha estado constante en los estudios estadísticos.
Así mismo otro perfil que no aparece es el de Tere Guerra, la diputada presidenta de la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado quien ha estado muy presente en el estado con sus giras de trabajo.
Y la diputada federal Graciela Nava quien también se ha medido una vez que ha dado a conocer sus intenciones políticas de cara al proceso electoral que se avecina en el estado.
Del lado del PRI-PAN, la lectura es distinta. Aquí no hay una figura dominante, sino un proceso de selección todavía abierto, reflejado con nitidez en los números.
Mario Zamora Gastélum aparece como el perfil con mayor porcentaje, pero sin una ventaja clara; Paloma Sánchez Ramos se mantiene como opción competitiva; y Paola Gárate Valenzuela irrumpe como uno de los datos más relevantes del estudio.
El caso de Paola Gárate merece un apartado especial: es la primera vez que aparece en un estudio de este tipo rumbo a la gubernatura, y lo hace con un nivel de respaldo que la coloca de inmediato en la conversación interna.
No es un dato menor. En política, debutar en una encuesta no garantiza crecimiento, pero sí marca un punto de partida formal. A partir de ahora, su nombre ya no es solo una referencia partidista, sino un perfil medible.
El alto porcentaje de “Ninguno” en este bloque no habla únicamente de rechazo; habla de indefinición.
En este rubro tampoco aparecen otros perfiles que se han manejado en otros estudios por diferentes casas encuestadoras, como lo es el caso de la diputada local Roxana Rubio quien ha levantado la mano para la grande.
También el coordinador del grupo parlamentario del PRI en el Congreso del Estado ha señalado su intenciones políticas para competir por la gubernatura de Sinaloa, y aún así no fue medido por VotoMx.
El PRI y el PAN no enfrentan todavía a Morena en términos electorales: enfrentan la tarea de ordenar su propia decisión, construir un mensaje común y definir con claridad a quién quieren poner al frente.
El estudio de VotoMx no define ganadores ni perdedores, pero sí deja una señal clara: Morena arranca con nombres posicionados y una competencia interna visible, mientras que el PRI-PAN sigue en etapa de selección, con varios aspirantes en disputa y sin una figura que unifique.
En ese contexto, la aparición de nuevos perfiles —como el de Paola Gárate— confirma que la carrera no está cerrada, pero también que el tiempo político ya empezó a correr.
Quien no entienda estas encuestas como alertas tempranas, más que como sentencias, corre el riesgo de llegar tarde a la verdadera contienda.
RESPALDO
Los hechos de violencia ocurridos recientemente en Culiacán, donde fueron atacados a balazos legisladores de Movimiento Ciudadano, obligan a una reflexión que va más allá del impacto inmediato de la agresión.
No solo se trata de un atentado contra personas específicas, sino de un episodio que vuelve a colocar en el centro del debate la inseguridad que atraviesa Sinaloa y la forma en que las instituciones y los actores políticos responden ante ella.
En este contexto, el posicionamiento de Tere Guerra, presidenta de la Junta de Coordinación Política del Congreso de Sinaloa, se inscribe en una línea de prudencia política.
Su mensaje de solidaridad hacia las familias del diputado Sergio Torres Félix y de la diputada Elizabeth Montoya Ojeda, ambos de Movimiento Ciudadano, así como el llamado explícito a no caer en la especulación, apunta a un intento por evitar que la violencia se convierta en herramienta de confrontación partidista.
Desde el ámbito legislativo, Guerra subrayó que el Congreso ha mantenido una relación institucional y de trabajo respetuosa con todas las fuerzas políticas.
Como coordinadora del grupo mayoritario, destacó que Morena ha impulsado una agenda construida en armonía, incluyendo reformas orientadas a endurecer sanciones en delitos de alto impacto, como el homicidio doloso, el homicidio calificado y la utilización de menores en actividades delictivas.
Más allá del debate sobre la efectividad de estas medidas, el mensaje busca colocar al Poder Legislativo como un espacio de acción y no solo de pronunciamientos.
Un elemento relevante de su posicionamiento es el reconocimiento de que la violencia que vive Sinaloa no puede analizarse de manera aislada.
Al vincularla con dinámicas nacionales e internacionales —delincuencia organizada, tráfico de armas y flujos ilícitos de recursos—, se introduce una lectura estructural que, sin eximir responsabilidades locales, contextualiza la magnitud del problema.
Esta perspectiva evita simplificaciones, aunque también plantea el reto de traducir el diagnóstico en resultados tangibles para la población.
Al final, el episodio deja una enseñanza clara: la inseguridad no es solo un desafío de las autoridades de seguridad, sino una prueba constante para la clase política. La forma en que se responde —con responsabilidad, sin especulación y con trabajo institucional— también es parte de la solución, o del problema, en una sociedad que demanda paz sin discursos vacíos.
AMARRES
El planteamiento de la alcaldesa de Salvador Alvarado, Lupita López González reconoce un problema estructural recurrente en los ayuntamientos: la descompensación entre ingresos y obligaciones laborales al cierre del año.
La explicación es consistente con la dinámica municipal, donde la recaudación se concentra en los primeros meses y el gasto operativo se mantiene constante.
La estrategia anunciada combina dos líneas de acción habituales pero necesarias: mejorar la recaudación en rubros específicos, como mercados municipales, y mantener medidas de austeridad interna.
Esto sugiere un enfoque preventivo más que reactivo, derivado de la experiencia financiera de 2025.
El reto central será la efectividad de la recaudación sin afectar la actividad económica local, así como la disciplina sostenida del gasto durante todo el año.
Si ambas variables se equilibran, el municipio podría reducir la presión financiera de fin de año; de lo contrario, el problema podría repetirse, aunque con mayor planeación anticipada en 2026.
Pero en esto tendrá que verse que “otras manos” ajenas al gobierno de Lupita se metan por que si no de nada servirá el amarre del cinturón y las cosas se pondrán color iguana en Salvador Alvarado.
marcoantoniolizarraga@entreveredas.com.mx
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