
Jesús Ibarra Ramos
En el foro de Davos se presentó el informe Youth Pulse 2026, basado en una encuesta global a 4,600 jóvenes entre los 18 y 30 años de más de 100 países, que nos da una perspectiva de las próximas generaciones para un mundo en constante transformación.
Hoy la juventud contemporánea ve el mundo con más madurez, está lejos de ser apática y se encuentra lista para discutir el futuro, para pasar del conocimiento y las palabras a la acción.
Los jóvenes más allá de enfrentar la incertidumbre actual, quieren tomar la voz y tener líderes que sean capaces de orientar y presentar una agenda de su interés.
Dentro de sus principales preocupaciones y prioridades destaca la inestabilidad económica, la inflación y la desigualdad entre ricos y pobres, pero también las nuevas generaciones ven estos temas como amenazas y fuentes de estrés.
La juventud actual nos demanda una educación formal que integre competencias prácticas, digitales y adaptativas, y nos exigen reducir la brecha entre el sistema educativo tradicional y las nuevas competencias para el mercado laboral.
El informe nos arroja la preocupación sobre el cambio tecnológico, la automatización laboral y la expansión de la inteligencia artificial que generan impacto en el entorno laboral, tomando en cuenta que el 60% de los jóvenes solo la utiliza de manera irregular. También, resalta la desconfianza que reflejan hacia los líderes políticos tradicionales e instituciones, contrastando una mayor confianza en los liderazgos locales que nacionales.
Sí, hoy los jóvenes están comprometidos, son activistas, se movilizan y desafían el mito de la apatía política. Desde una mirada sociopolítica complementaria y a diferencia de la visión tradicional, es importante comprender la diversidad del activismo juvenil, las nuevas formas innovadoras de participación – valores comunitarios, justicia social y acción colectiva-, su movilización en las calles, hasta las acciones a través de los medios digitales.
No es cosa menor, es la generación más numerosa de la historia, más del 50% de la población mundial es menor de 30 años.
Este reporte vale la pena que lo analicemos a profundidad. Es un llamado de atención directa a los gobiernos y partidos políticos, los jóvenes están dejando de ser espectadores, y están en el centro de la discusión, tienen el pulso y pasarán del conocimiento a la práctica, y lo más importante, son la pieza clave para cambiar el rumbo de la toma de decisiones.

ENE 31 2026