
El clima en México no da tregua y este jueves 29 de enero de 2026 vuelve a mostrar su rostro cambiante. En buena parte del territorio nacional, una circulación anticiclónica mantiene el ambiente estable, cielos despejados y temperaturas elevadas, especialmente en el occidente y sur del país, donde el termómetro vuelve a rozar los 40 grados.
Pero no todo es calma. Desde la tarde-noche, un nuevo frente frío —el número 32 de la temporada— comenzará a ingresar por la frontera norte, acompañado de una masa de aire polar y reforzado por una vaguada en altura y las corrientes en chorro polar y subtropical. Su llegada marcará un nuevo descenso de temperaturas y rachas de viento en el norte y noreste del país.
Al mismo tiempo, el ingreso de humedad desde el océano Pacífico, el golfo de México y el mar Caribe activará lluvias y chubascos en estados del noreste, oriente, sur y sureste del país, incluida la península de Yucatán. Tamaulipas, Veracruz, Tabasco, Guerrero, Oaxaca y Chiapas figuran entre las entidades con mayores probabilidades de precipitaciones, mientras que en Michoacán, Puebla, Campeche, Yucatán y Quintana Roo se esperan lluvias aisladas.
El contraste térmico será evidente: mientras en Jalisco, Colima, Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Chiapas las temperaturas máximas oscilarán entre 35 y 40 °C, en las sierras del norte y centro del país se prevén heladas con temperaturas bajo cero, incluso de hasta -10 °C en zonas montañosas de Chihuahua.
El viento será otro protagonista. En el norte del país y el golfo de California se prevén rachas de hasta 70 km/h, mientras que en el istmo y golfo de Tehuantepec el evento de “Norte” podría alcanzar rachas de 80 km/h, acompañado de oleaje de hasta 4 metros de altura. Además, bancos de niebla podrían reducir la visibilidad en carreteras y zonas urbanas, incrementando el riesgo para la población.
Así, México enfrenta una jornada marcada por contrastes: calor intenso, frío extremo, lluvias y viento, un mosaico climático típico de la recta final de enero, pero con señales de que el invierno aún no ha dicho su última palabra.
