Siete actos del teatro de la política

Guadalupe Robles

  1. Todos unidos por una causa. Las causas unen, pero no son para siempre. La búsqueda del poder implica ir contra un enemigo en común. Todos se unen para ello. Se protegen, se defienden, hay un ideal y un discurso que se comparten. Cuando se gana el poder, todo es alegría al principio. Es la luna de miel de la batalla ganada. Todo es entusiasmo político.
  2. Aparecen los intereses encontrados. Pero, como en todo en la vida, las desavenencias llegan tarde que temprano. Es una regla de la condición humana. Ahora la competencia se recrudece al interior de la casa. Aparecen los intereses que antes se ocultaron porque el enemigo estaba enfrente y no adentro. Ya una vez en el poder, las corrientes del partido y del poder comienzan a adquirir rostros. Los enemigos internos del partido y del gobierno, comienzan a aparecer en escena. Y suelen ser los más terribles.
  3. La lucha por el mando. Una cosa que siempre debe resolver el poder es quién debe tener el mando. No siempre es tan obvio. Hay mandos institucionales, es decir, los que dan las leyes y las elecciones. Pero hay otros, los que están detrás de lo público o poderes políticos que tuvieron el mando formal pero que todavía no se han ido. En política se gana el mando formal, pero también se tiene que ganar el mando real.
  4. Ahora ya no somos tan amigos. Tarde que temprano los que han sido amigos y abrazaron una causa, no lo serán. La hermandad dura mientras los intereses no se contraponen. Cuando ello sucede, la amistad solo es un concepto de diccionario. Empiezan los desencuentros entre los mismos del partido y del gobierno. La cara terrible de la política ha comenzado.
  5. Los grupos antagónicos. La política son grupos. Nadie juega solo. O más bien: nadie debe jugar solo. En política se tiene que jugar en grupo si no se quiere sucumbir a la primera. Hay quienes en solitario quieren enfrentar las guerras internas. Esos son las primeras víctimas.
  6. Todos contra todos. Como en la cantina, cuando todos están muy borrachos, comienza la guerra de todos contra todos. Se acaba la camaradería de los primeros tragos. También en la cantina de la política, hay un momento en que todos están ebrios de poder. Ya nadie reconoce a nadie. Ya nadie está en su sano juicio. Todo se desfigura. En la cantina con el alcohol, en la política con el poder.
  7. Salvase quien pueda. La política es el arte de sobrevivir ante la embestida de los otros. Así sea del mismo partido. Inclusive ahí se dan las guerras más soterradas y cruentas. Todos se conocen sus debilidades. Y si no, las buscan. O las inventan. En política se debe buscar primero la negociación que el conflicto. Pero el conflicto tarde que temprano es inevitable. Entonces sí: sálvese quien pueda. Y como pueda.

Por elpiripituchi

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