COLUMNAS POLÍTICAS DE SINALOA

DOMINGO 20 DE JULIO DE 2025

COLUMNAS
COLUMNAS POLÍTICAS DE MEDIOS IMPRESOS Y PORTALES

CULIACÁN ENTRE RÍOS
Por las calles calientes de Culiacán, la ciudad volvió a transpirar su eterno romance con el verano. Entre el 13 y el 18 de julio, el clima dictó la partitura de los días, marcando el ritmo de los pasos, el suspiro de los árboles y el vapor en el asfalto. Esta es la crónica de una semana que ardió con 39 grados y se regó de esperanza con gotas de lluvia y proyectos sembrados en tierra y papel.

El día amaneció como si no quisiera ocultar nada. Medio nublado, sí, pero con un calor obstinado que trepó hasta los 37 grados. El viento caminaba despacio, como si le costara moverse en ese espesor caliente. Los niños jugaban bajo la sombra de un árbol que parecía más estatua que vida. En las colonias, el rumor era el mismo: “todavía no llueve, pero ya huele a julio”.

A las ocho de la mañana, el cielo se encendía sin permiso. El termómetro marcaba 37 °C, pero el viento, más travieso que el de días anteriores, soplaba a 22 km/h, levantando polvo y rumores de una tormenta nocturna. Culiacán se preparaba. Algunas calles recién pavimentadas brillaban como espejos bajo la luz, mientras en el Congreso y oficinas estatales se firmaban nuevos compromisos: salud garantizada durante las vacaciones, licitaciones digitales, obras listas para resistir la lluvia que no terminaba de caer.

Los 37 grados se volvieron compañía fija. El cielo, sin nubes, parecía pintado con una sola brocha. En las clínicas municipales, los médicos recibían a las familias que no salieron de vacaciones. Se hablaba ya de lluvias en la sierra, de una técnica ancestral con toques modernos: bombardeo de nubes, vuelos que intentarían sembrar humedad sobre los campos sedientos. Un respiro planeado desde lo alto.

Y entonces ocurrió: 39 grados, un récord, un aviso. El día ardió como papel bajo lupa. Pero por la tarde, como si la ciudad hubiera rezado colectivamente, el cielo se quebró. Lluvia. Agua sobre techos y banquetas, bendición que vino con consecuencia: trece árboles derribados por el viento, aunque los drenajes, fieles esta vez, resistieron. La presa de Sanalona bebió hasta saciarse 38.8 milímetros de lluvia. “Está viva”, dijeron algunos. “Está agradecida”, pensaron otros.

La mañana aún conservaba el calor nocturno. Pero en la tarde, el viento se volvió más valiente. Las lluvias vespertinas cruzaron los tejados como una canción suave. La tierra, ya sembrada de sorgo, maíz y frijol para más de 50 mil hectáreas en la sierra, recibió el agua como un reencuentro. En las presas, nadaban los primeros alevines de una inversión de esperanza de 24.5 millones de pesos.

En las casas, los descuentos exprés aligeraban trámites, los niños del “Verano DIFerente” pintaban paisajes lluviosos y en la cancha, Caballeros de Culiacán derrotaba a Pioneros con una canasta tras otra: 109 a 84, una victoria sonora en medio del chapoteo.

En otro frente, el puente Humaya se inauguraba con aplausos, conectando barrios y sueños en el norponiente. El bulevar Santa Fe se pavimentaba con prisa, mientras nuevas obras nacían en el portal de Compranet. Digital, transparente, funcional. Como la lluvia que ahora se pedía con drones.

Culiacán vivió esos días entre fuego y agua. Una coreografía climática que trazó sobre la ciudad una narrativa en espiral: calor, promesa, lluvia, siembra, salud, recreo.

Como si la semana hubiera sido escrita por los cuatro elementos, julio se dibujó entre nubes y concreto, entre expedientes digitales y juegos de verano. Y en medio de todo, la gente, con sus sombrillas y esperanzas, volvió a mirar al cielo. Esta vez, con gratitud. (El Debate Culiacán)

RETORNO-ANA LUZ RUELAS
FINANZAS DE LA UAS: BANCARROTA DE LA UNIVERSIDAD-PARTIDO
Las consecuencias de convertir a la UAS en coto de una clica que la opera como de su propiedad, la sumió en la crisis académica y financiera más grave desde hace medio siglo. Se llegó a límites inconcebibles. Lo preocupante es que quienes la socavaron, se ostentan hoy como sus salvadores. Como distractor, atribuyen todos los males a la nómina de jubilados.

En 2022 Noroeste demostró que 63 por ciento de la burocracia universitaria era de afiliados al PAS, y del personal de confianza 73 por ciento eran sus militantes. Para 2024 esto aumentó. Pero si se analizara la planta académica, se vería, además, que las nuevas contrataciones durante el cuenismo-madueñismo son gentes del mismo partido. Se provocó con ello una necrosis académica y administrativa palpable.

Una investigación del mismo periódico ofrece ahora evidencia de que entre 2014 y 2024 la matrícula de la UAS creció 19 por ciento y la nómina de todos los trabajadores lo hizo en 82 porciento, más de cuatro veces. Estos son los datos que entregan. Matrícula 2014: 143,170 alumnos; matricula 2024: 179, 824. Monto de la nómina 2014:4,746.6 millones de pesos; nómina de 2024: 8,200 millones (en precios corrientes, es decir sin quitar la inflación en el periodo).

Una visión más realista resulta de poner las cifras de la nómina en precios constantes (quitando la inflación). Si hacemos una deflactación con base en el INPC y tomamos 2014=100 (lo que haría en 2024 un índice de 160.16), la nómina, a precios del año base, en 2024 asciende a 5,120 millones. Así, su crecimiento real fue cerca de ocho por ciento, contra 82 por ciento de matrícula.

Parece no haber problema, pero esto es solo en la superficie, dado que los mandarines de la UAS practican una sofisticada alquimia estadística para encubrir sus contrataciones abusivas. Veamos.

En precios corrientes el gasto por alumno (calculado con el subsidio anual entre alumnos totales) pasó de 38,905 pesos en 2014 a 67,566 en 2024. Pareció crecer 73 por ciento, pero quitando la inflación de la década, en 2024 fue de 42,186 en términos reales, y por ello creció en 8 por ciento. Es decir, al erario le sale cada vez más caro cada estudiante admitido en la UAS, pues no hay economías de escala. Pero pareciera no ser tan grave.

¿En dónde está el problema entonces más allá de la jubilación dinámica?

Analizar la nómina por tipo de plaza y centro de trabajo, mostraría el crecimiento de tiempos completos y nombramientos de confianza a incondicionales, dejando la carga de docencia en miles de profesores eventuales que ganan una miseria. Luego, las nóminas de confianza y jubilados están infladas con aviadores, por lo que requieren auditarse. Además, la calculada política de admisión del cien por ciento de solicitantes sirve para abultar la matrícula puesto que hay una deserción generalizada. Hay que revisar las irracionales extensiones de preparatorias que son una pesada carga presupuestal en donde se inventa matrícula a modo. El gasto corriente tiene que ser escrutado pues ahí tienen otra alcancía los amos de la UAS.

Con un subterfugio, el rector Madueña dijo que el problema de la UAS era “multifactorial”, pero no transparenta las finanzas y la nómina. ¿Qué esperan? Quizás la benevolencia de la SEP y del gobernador Rocha, pueden conducir a soluciones a costa de sacrificar a los trabajadores. Esto ya empezó con becas al desempeño y primas vacacionales.

Es necesaria una comisión plural, representativa de la comunidad universitaria, que coordine los procesos de reforma para no dejarlos en manos de sus propios verdugos. (El Debate Culiacán)

LECTURAS-RIGOBERTO OCAMPO
DE FOTO DE INAUGURACIÓN DEL PUENTE HUMAYA EN CULIACÁN
En la cultura política mexicana hay dos frases, del siglo pasado, que ilustran la acción política de nuestro país. Por un lado, “en política la forma es fondo”, es una frase que se le atribuye al ideólogo del PRI, Jesús Reyes Heroles. Por el otro lado, “el que se mueve no sale en la foto”, es una frase acuñada por el líder de la CTM, Fidel Velázquez. Estas dos referencias vienen a colación en la actualidad política de Sinaloa, viendo la foto que encabeza el comunicado de prensa del gobierno del estado sobre la inauguración del Puente Humaya en Culiacán (Fuente: https://sinaloa.gob.mx/inaugura-gobernador-rocha-puente-humaya-en-culiacan-para-mejorar-infraestructura-urbana-y-calidad-de-vida-de-sinaloenses/ ).

En primera fila, junto al gobernador hay cuatro actores políticos estatales: del lado derecho, la Senadora Imelda Castro y el Senador Enrique Inzunza, del lado izquierdo, el Alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez y el Secretario General de Gobierno, Feliciano Castro. Y, sin moverse y guardando las formas, atrás en segundo plano, están dos Secretarias del Gobierno del Estado, la de las Mujeres, Ana Chiquete y la de Bienestar y Desarrollo Sustentable, María Inés Pérez Corral.

En el centro de la foto, el Gobernador, Rubén Rocha Moya. Nadie discutiendo o queriendo opacar su centralidad y lugar de líder político de la élite gobernante. Toda la forma y el fondo de la foto del comunicado es: aquí está mi equipo, véanlo, disciplinado y esperando los tiempos políticos electorales que marca la ley.

De una ausencia
Analizando las y los actores políticos de la foto, sale a relucir la ausencia de una política de Morena: la diputada local del Congreso de Sinaloa, Teresa Guerra, además de Presidenta de la Junta de Coordinación Política del Congreso, es decir, la líder de la Cámara y líder de la mayoría legislativa. La ausencia es una forma que expone lejanía del líder político del gobierno sinaloense, el Gobernador. La posición es de suma importancia, aunque con la abrumadora mayoría de Morena y sus partidos aliados, no deja de ser una posición de control político del Gobernador.

O, quizá, la ausencia respetó las formas del Gobernador y no fue de aprontada, pues con su vasta experiencia política partidista, la Diputada Teresa Guerra, sabe perfectamente cómo hacer su acción política. Pero también, está la forma que la puso de relieve, precisamente, por su ausencia, y el fondo que esto puede significar en el futuro cercano de la política sinaloense.

Del cuarto año de gobierno
La foto deja explicito que el equipo del gobernador presenta una acción pública unidos, ellas y ellos, sin importar legisladores o funcionarios. De este recuento se pueden contabilizar tres hombres y cuatro mujeres. Aún es temprano para empezar la especulación político partidista, pues el sexenio del Gobernador Rocha Moya apenas está en la mitad de su cuarto año.

Quizá de ahí el principal mensaje de la foto del comunicado, con todo y la ausencia reseñada, el líder del equipo es el Gobernador, y no hay tiempo para adelantos prelectorales. Esa sería el fondo. Y, aquellos que no están en la foto, pues no están, pero tampoco se han movido, así que mañana pueden salir en otra foto, si siguen sin moverse. Porque el que se mueve no sale en la foto. A seguir analizando.

Párrafos: De Gabinete Nacional de Seguridad
El miércoles pasado EL DEBATE informó que el viernes estaría el Gabinete de Seguridad Federal, después el Gobernador de Sinaloa informó que sería hasta el domingo cuando vendrían (“El Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana de México, Omar García Harfuch, y el Secretario de Defensa Nacional, General Francisco Jesús Leana Ojeda, quienes integran el Gabinete de Seguridad Federal, esto como parte del compromiso de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo de que estarán cada 15 días en Sinaloa revisando las diversas estrategias de Seguridad para lograr la pacificación en Sinaloa, EL DEBATE, 16/Jul/2025).

Hoy domingo pues, estarán en Sinaloa el Gabinete de Seguridad del gobierno federal. El recibimiento, la víspera, jueves viernes y sábado pasados, ha sido sangriento y violento. Muertos acribillados a balazos en pleno centro y colonias de Culiacán y Mazatlán. Enfrentamiento, el viernes por la mañana, de sicarios con elementos de la Secretaria de Marina en Sanalona, Culiacán. Habrá que analizar las acciones que se propongan y planteen para atacar la guerra del narcotráfico. La sociedad sinaloense ya está harta, cansada, psicótica y con temor de perder la vida todos los días. La realidad es de una guerra. Punto. (El Debate Culiacán)

LA FÁBRICA DE LOS MOCHIS
El lunes amaneció húmedo en Ahome. El aire se pegaba al cuerpo como un manto invisible, y el cielo, aunque cubierto de nubes tímidas, presagiaba otro día de calor denso. En la colonia Jardines de Villa, una mujer mayor rociaba cloro en un charco frente a su casa. Lo había leído en el periódico: “Echen cloro o cal en el agua estancada, para que no se críen más moscos”, había dicho la doctora María Isabel Astorga, directora de Salud Municipal.

No era paranoia. Ese mismo día, se confirmaban 25 casos de dengue en la región. El enemigo, microscópico y alado, se multiplica con cada lluvia. En colonias como Santa Clara, La Cantera y Los Virreyes, y en ejidos como Compuertas y Primero de Mayo, las brigadas de fumigación recorrían las calles entre zumbidos químicos, mientras las madres vigilaban de cerca a sus hijos. Uno de los casos más recientes se registró en El Muellecito, perteneciente a Juan José Ríos, pero el rastro del contagio llevaba de vuelta a Ahome.

El martes, sin embargo, trajo un respiro, aunque solo en apariencia. En el otro extremo de Los Mochis, donde el pavimento hervía desde media mañana, obreros levantaban muros de concreto bajo el sol, dando forma a lo que pronto serían las Viviendas del Bienestar. En Nuevo Horizonte, ya se contaban más de 300 estructuras en proceso, con otras tantas en Virreyes y más de 400 planeadas en desarrollos adicionales. Estas viviendas, de 60 metros cuadrados, se prometían como un alivio para quienes no alcanzaban créditos hipotecarios.

El miércoles, el tema cambió, pero la tensión no bajó. Se confirmaban nueve casos de sarampión en Sinaloa. Aunque todos eran importados, principalmente de Sonora y Chihuahua, los ojos de las autoridades sanitarias se posaban ahora en la zona norte del estado, en comunidades como Juan José Ríos, Ruiz Cortines y Gabriel Leyva Solano. Los focos de contagio no eran locales, pero los rostros de los enfermos sí. No había hospitalizaciones, ni defunciones, pero el virus había tocado la puerta.

El jueves golpeó más fuerte. En el fraccionamiento Las Cerezas, durante las horas más crueles de la tarde, un hombre de 43 años cayó mientras trabajaba como albañil. Lo encontraron sin aliento, su camisa empapada por el sudor. Intentaron reanimarlo, pero la deshidratación había sido demasiado severa. La doctora Astorga confirmó que no fue un golpe de calor, sino una deshidratación que derivó en un infarto. Un desenlace evitable, dijo, si se hubiera atendido a tiempo.

Esa noche, Ahome no durmió igual. En los patios, los vecinos revisaban floreros y botes con agua. En las casas, los ventiladores giraban sin tregua, mientras los noticieros hablaban de una muerte, de un virus, de mosquitos. Pero también de esperanza: de viviendas en construcción y de una comunidad que, a pesar de todo, seguía luchando contra las adversidades del clima y la salud pública.

El viernes, después de dos meses en silencio, el Trapiche Museo Interactivo volvió a llenarse de risas y asombro. Niños y niñas corrían entre hologramas del cosmos, robots parlantes y paredes que respondían al tacto. El aire olía a tecnología nueva y curiosidad infantil. Dobot, el robot estrella, saludaba con movimientos precisos mientras los más pequeños descubrían cómo funciona el cuerpo humano. Aquel sábado, el museo no solo reabrió sus puertas: reactivó la chispa del aprendizaje en Los Mochis. La semana cerraba con un sabor agridulce. Las lluvias trajeron más que agua: trajeron enfermedades y preocupaciones. Pero también trajeron acción, vigilancia y un recordatorio necesario de que el bienestar no se construye solo con ladrillos, sino con conciencia, prevención y comunidad. (El Debate Los Mochis)
DOMINGRILLA-FRANCISCO CHIQUETE
México enfrenta momentos amargos y difíciles debido a un coctel sin precedentes: la resistencia de los grupos delictivos a abandonar lo ganado durante el periodo de los Abrazos, no Balazos; la resistencia del gobierno a llamar las cosas por su nombre “para no lesionar a la 4T”; y la presión del gobierno estadunidense, que se alimenta de esas dos circunstancias nacionales, para darle cuerpo a sus acusaciones.

Es innegable que hoy los cuerpos de seguridad enfrentan a los grupos delictivos, aunque también salta a la vista que éstos llevan ventaja por su armamento, su absoluto desprecio por las reglas legales y humanitarias, y por la capacidad para ejercer una especie de guerra de guerrillas, que les permite atacar por sorpresa e irse sin mayores riesgos.

Mientras tanto la presidenta tiene que hacer malabares, estableciendo una y otra vez su disposición para combatir la impunidad, pero anteponiendo la creencia en las inocencias de aquellos presuntos culpables que pertenezcan a la cuarta transformación, y más aún si fueron funcionarios del sexenio pasado.

¿Con qué bases dice Donald Trump que los funcionarios mexicanos están amiedados, que no se atreven a salir de sus oficinas ante el dominio de los carteles? Porque durante los seis años de López Obrador la consigna era evitar los enfrentamientos. Ingenuamente, el expresidente creía que esa estrategia bastaba para bajar el nivel de mortandad que se registraba en el país. Habría que ser muy ingenuo para asumir esa explicación como viable, y Donald Trump no es ingenuo. Es un fantasioso creador de realidades y un exitoso vendedor de percepciones.

Insisto: las acusaciones de Trump toman cierto tufo de validez porque el gobierno no acepta realidades visibles. Probablemente en el gobierno actual no haya una colusión consentida, pero la impunidad de los anteriores y los heredados hace pensar que no hay un cambio verdadero.

Bajo esas circunstancias, el presidente Trump tiene la posibilidad de seguir presionando sin más límites que su imaginación y sus necesidades políticas.

Eso nos pone en condiciones de mayor dificultad porque se viene la renegociación del Tratado de Libre Comercio, que debería ser sólo una revisión, pero se irá a fondo porque el presidente de los Estados Unidos sabe que está en una posición de fuerza de la que puede sacar ventajas todavía mayores.

¿A QUÉ VIENEN?
Desde los tiempos de Andrés Manuel López Obrador, todo reclamo de que no se hiciese nada contra la inseguridad, era atendido con una respuesta invariable: todos los días nos reunimos en una mesa de seguridad a las siete de la mañana.
Aunque el manejo inmediato de la información es importante, uno no se explicaba cómo esa sola medida podía responder a las necesidades de una nación en que se asesinaba en promedio a treinta y tres mil personas.

Este domingo vienen a sesionar en Sinaloa -Culiacán- los secretarios de Defensa Nacional, Seguridad Pública y Marina, como respuesta al compromiso de la presidenta Sheinbaum para apoyar a nuestro estado, que padece la más sangrienta guerra delincuencial de que se tenga memoria.

Como gesto simbólico es bueno. Ya se hablaba mucho de que Sinaloa quedaba abandonado, que la estrategia había cambiado y que el propósito fundamental era capturar a extraditables, más que pacificar, ante las dificultades de esto último.

Pero no es la primera vez que están aquí. El ocho de octubre pasado, vinieron y se pasearon por las calles de nuestra capital, específicamente por las Quintas, donde se sabía que tenían su domicilio muchos personajes del narcotráfico. El paseo no sirvió de nada. Los delincuentes se siguieron matando entre sí, afectando no sólo a los rivales en el negocio, sino a toda la población.

La más reciente visita de Omar García Harfuch dio tantos ánimos al gobernador Rubén Rocha Moya, que declaró literalmente que “ahora sí se van a notar los resultados” de la lucha contra la inseguridad. El resultado, por desgracia, fue en contrario: Sinaloa pasó a ser el estado más violento del país, en una escalada que no se detiene.

Esperemos que el grupo traiga novedades, un cambio en las estrategias o algo que se añada a lo que ya se ha intentado.

No se puede decir que nada hay hecho. Por el contrario, las acciones espectaculares han menudeado, ayer encontraron y desactivaron explosivos que los delincuentes tenían listos para operar, y la vigilancia militar es cada vez más visible en Culiacán.

Lo malo es que a pesar de todo eso, los malos siguen actuando prácticamente a sus anchas. El asesinato de un jefe de la policía municipal demostró que pueden actuar donde quieran y cuando quieran. El crimen ocurrió sobre el boulevar Pedro Infante, uno de los ejes principales de la ciudad.

Una señora narró cómo ella y su esposo quedaron a poca distancia de los balazos. Teníamos semanas sin salir por el temor a esas cosas. Ahora que nos decidimos a ir al Costco, nos pasó eso. Nos devolvimos temblando y con las manos vacías; en otro caso, un grupo de reporteros recibió el aviso de que había cadáveres abandonados cerca de la comunidad El Pozo, cercano a la zona urbana. Al llegar ellos, se produjo una balacera entre delincuentes que los envolvió en la balacera. Por fortuna todos salieron ilesos, aunque el carro de uno de ellos recibió un balazo. Así es vivir en Culiacán, me reafirman otros vecinos de La Perla del Humaya.

Ojalá los altos jerarcas de nuestro aparato de seguridad traigan alguna novedad y tengan la sensibilidad suficiente para captar ese sentimiento de un estado, y especialmente el de su ciudad capital.

LAS CENAS ASPIRACIONALES
Un amigo radicado en Culiacán marcó el domingo por la noche. No era un asunto político, sino una consulta personal. De paso por Mazatlán, quería invitar a su esposa el mejor asado de la ciudad.

A la primera, le solté La Copita de los pobres o Chayito del centro, aunque muchos hablan de un lugar en Villa Galaxia.

Acababa de pasarme un episodio parecido al de don Alfonso G. Calderón, quien venía con su esposa María Haydee Barraza. Atendido por don Raúl Ledón Márquez y su esposa Leticia, afuera del Hotel de Cima, Othón Manjarrez, secretario del alcalde y en su papel de conductor, preguntó a dónde irían. ¡Dale pa’la Copita de los Pobres! Dijo don Alfonso muy seguro de sí mismo, pero la señora Haydee intervino inmediatamente: ¡Ay Alfonso, ya empezaste con tus corrientadas! Vamos al Tonys.

Othón, que debía obedecer al gobernador, se quedó dudando y Calderón entendiendo su turbación, le precisó: ¿no estás oyendo que le des pa’l Tonys?

Yo estuve muy cerca de repetir el equívoco: saliendo de la presentación del libro El Tesoro de los Laureanos en el archivo municipal, mi esposa me propuso ir a cenar. Yo tenía ya en la boca el nombre de La Copita de los Pobres, cuando dijo que fuésemos a la Plazuela Machado, al Restaurante El Cielo. Otra vez dominó la voz femenina.

Por elpiripituchi

Fundador y Creador del Sitio