Profra Teresita de Jesús Chávez Serrano

A l@s habitantes de la Sindicatura de Pericos:

A mis paisanos periqueños:

La dignidad humana es un valor intrínseco e inalienable entre los seres humanos: está vinculada al respeto, la libertad, la igualdad y la justicia. Debe ser un pilar sobre el que descanse toda sociedad, ya que define la esencia de todo ser humano; es un principio que debe normar la vida entre las personas y los ciudadanos para construir una vida más justa y respetuosa. El respeto y reconocimiento a la dignidad humana es la base para, aun en medio de la diversidad, armonizar nuestra convivencia y respeto mutuo. Reconoce el valor inherente de cada persona, independientemente de su condición social, capacidades o ideologías. La dignidad le da sentido a la calidad de vida de toda sociedad.

Reconocer esta dignidad implica aceptar que toda persona tiene un valor intrínseco que no puede ser reducido ni negociado. Es una dignidad que se construye y se manifiesta a través de la conducta, el compromiso con el entorno y la contribución al bienestar de los demás. En su dimensión ética está vinculada con la responsabilidad individual y colectiva, ya que depende de cómo cada persona elige vivir conforme a valores como la justicia, la solidaridad y el respeto por sí mismo y por los demás.

Precisamente, buscando que a Pericos se le trate dignamente lancé mi postulación como candidata a Síndica de esta localidad. Así inicié mi campaña tratando con dignidad y afecto a tod@s l@s habitantes de esta sindicatura; igual trato me merecen al resto de los aspirantes a dicho cargo y responsabilidad.

Sin embargo, en el marco de este proceso de renovación de titulares de la sindicatura, de parte de las autoridades y funcionarios municipales de Mocorito, lo único que hemos recibido es un trato indigno: intentaron construir un supuesto consenso pero con un propósito ya preestablecido, traían su precandidata y quisieron imponerla con argucias y hasta con la “compra de conciencias”; cuando no lo lograron desapareció su propósito de consenso y unidad, pues querían que la unidad fuera “a su manera”, la consideración y respeto a los otros no importaba. Desde lo “oscurito” construyeron una candidatura a modo con la autoridad municipal y lo reafirmaron de manera por demás indigna y descarada el pasado domingo 30 de marzo, cuando una gran comitiva de funcionarios municipales se trasladó a Pericos para apoyar abiertamente a su candidata; actitud que también asumieron en Melchor Ocampo, lo que habla de una instrumentación perversa en este proceso de auscultación, trastocando los valores elementales de la democracia: el ejercicio libre y autónomo de la voluntad ciudadana. De nuevo se ve a Pericos como un botín político. Eso es antiético, nuestro pueblo no lo merece.

Esta conducta de atropello a los periqueños libres y de clara intromisión del poder municipal fue denunciado públicamente y ante la comisión que organiza la auscultación propuse se valorara la anulación de candidaturas promovidas y cobijadas por la ambición de la autoridad municipal o bien la anulación y reposición de este proceso en fechas posteriores cuando se sancara el clima electoral que generó esta intervención del Presidente Municipal y sus funcionarios. Solicitudes que presenté no por mis intereses y deseos como candidata sino por mi deseo de que Pericos no sea vulnerado, menospreciado y que se valorara nuestra capacidad y derecho para decidir nuestro destino con entera libertad.

Desgraciadamente, esta comisión no tomó en cuenta lo sucedido ni las peticiones formuladas, en los hechos hizo como si nada hubiera pasado, ni un extrañamiento público a los funcionarios municipales. Asimismo, la autocritica de la Presidencia no se ha escuchado; la soberbia y la indolencia se ponen de manifiesto, como también su postura de rebajar la dignidad del pueblo de Pericos. Estar de lado del pueblo no sólo ni fundamentalmente es un discurso o una careta, debe ser la naturaleza de todo buen gobierno. Sigo deseando que los periqueños tengamos el gobierno y reconocimiento que nos merecemos.

Por eso, ante estas actitudes y conductas a todas luces atentatorias a la democracia y a la dignidad de los periqueños y por la misma cerrazón del Ayuntamiento de Mocorito he decidido retirarme de esta contienda electoral. No deseo que mi nombre aparezca en esa boleta electoral, porque más allá de que los resultados puedan o no favorecerme, participar como candidata en estas condiciones es avalar un proceso amañado y maquinado desde fuera de nuestra sindicatura. Yo no voy a avalar que desde la cabecera municipal se nos manipule y se vea a la sindicatura como una agencia al servicio del Presidente. Pericos merece que se le respete y, por respeto a mi pueblo, no estaré en un proceso turbio y manoseado.

Mi estilo de vida es caminar por rutas dignas y no nadar entre pantanos, no voy a enlodar mi conciencia. Mi dignidad personal y la dignidad de Pericos merecen otra cosa, muy distinta a los apetitos desbordados de poder. Con franqueza, honestidad y, si se quiere ingenuidad, presenté mi candidatura, para seguir siendo honesta, clara y congruente conmigo misma y con mi pueblo, abandono dicha candidatura. Agradezco de corazón las muestras de simpatía y apoyos recibidos. Renuncio a ser aspirante a la Sindicatura, pero nunca a seguir buscando el bienestar y respeto para mi Pericos, desde otros lugares y escenarios más sanos pondré todo mi empeño y capacidad para que esta sindicatura recobre plenamente su dignidad.

Para todos mis paisanos mi saludo y reconocimiento.

Por elpiripituchi

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