COLUMNAS POLÍTICAS DE SINALOA

                    VIERNES 29 DE MARZO DE 2024COLUMNAS

COLUMNAS POLÍTICAS DE MEDIOS IMPRESOS Y PORTALES
MALECON
Mazatlán, dividido por el ruido
Con un alto grado de radicalización, el asunto de las bandas y la música en el área turística de Mazatlán tuvo proyección a nivel nacional. Medios y televisoras abordaron el asunto, y la mayoría con un enfoque de que es un absurdo querer vetar la música de banda en la zona playera. La conciliación se ve lejana. Aunque en lo inmediato finalmente la autoridad municipal tuvo que ceder ante las presiones de los músicos. Y es que aunque supuestamente pusieron “reglas”, éstas se hicieron prácticamente concediendo a las bandas estar hasta altas horas de la noche en la playa y además asignarles dos puntos enormes dónde seguir la fiesta hasta el amanecer. Nada pudieron hacer las peticiones de líderes empresariales y muchos representantes de la comunidad mazatleca, sobre todo los que viven en el Centro Histórico y las zonas residenciales aledañas a la zona turística, que son los principales interesados en la regulación de la contaminación auditiva en el puerto. Al final, el conflicto se convirtió, como ya decíamos ayer, en dos posturas radicales que no pudieron acercarse, al contrario, fue tal el encono que el tema logró dividir por completo a la propia sociedad mazatleca.

“Olvidan” la violencia contra músicos
A pesar de que fueron cuatro confrontaciones violentas contra músicos, donde en la primera hubo golpes y se aventaron con todo, incluso un agente policiaco sacó una pistola; y en la cuarta se le dio con todo a los manifestantes, donde un policía golpeó con un casco la cabeza de uno de ellos, el Secretario de Seguridad Pública de Mazatlán, Jaime Othoniel Barrón Valdez, justificó el arresto de ocho músicos. Incluso dijo que un conductor de un vehículo intentó atropellar a los manifestantes. Pero no abundó en la violencia ejercida contra los músicos donde él encabezó las cuatro confrontaciones.

Aprovechando el mar revuelto
El que sí se montó a la ola del conflicto para buscar sacar raja política fue el precandidato a la Alcaldía de Mazatlán por el Frente Amplio (PRI-PAN-PRD), Guillermo Romero. El también líder de comerciantes y empresario hotelero subió a sus redes un video donde aparece con casaca de Mazatlán, en una mesa en la playa comiendo mariscos y con la banda a un lado. “Esta es la esencia de Mazatlán, sus ricos mariscos y una banda sinaloense del meritito Mazatlán”, es el mensaje que da el aspirante. Y ahí, con la banda tocándole “El Corrido a Mazatlán”, lanza casi un reto y marca muy bien su postura, aprovechando el mar revuelto preelectoral.

Le tumba INE una Semanera a Rocha
Al Gobernador Rubén Rocha Moya le cayó la ley, y es que el Instituto Nacional Electoral determinó que se bajara una conferencia La Semanera, una emisión de finales de enero, pues incurría en campaña anticipada a favor de la candidata a la Presidencia, Claudia Sheinbaum Pardo. La denuncia que exponía el hecho fue interpuesta por el Partido Sinaloense, que de seguro está disfrutando la determinación como un triunfo. Y es que en esa emisión el Gobernador Rubén Rocha Moya había dicho que el anillo periférico de Culiacán quedaba pendiente para dentro de unos años, y que en caso de que ganara Claudia Sheinbaum Pardo la Presidencia del País pues sí iba a hacerse. Pues sí qué determinado el Gobernador de andar ofreciéndole al pueblo proyectos necesarios y tan esperados si es que gana Sheinbaum Pardo.

Pero también, no es nuestro trabajo andar traduciendo las mafufadas que dice el Gobernador, pero en el contexto de su comentario no se entendió como una condición, sino como un “si gana la Oposición no nos van a soltar tan fácil el dinero”, que también es grave que exprese esas ideas el Gobernador en un espacio que debería ser de expresión pública y no política. El INE descartó que La Semanera de Rocha Moya sea cancelada por la veda electoral, pues en teoría no incumple ni una normativa el propósito de la conferencia, pero sí el Gobernador corre el riesgo de regarla con sus comentarios.

Desde hace dos semanas no hay conferencia La Semanera, y el comentario oficial fue que el Gobernador ha atendido otros temas pero parece que sí le saca a estar siento acusado al INE cada vez que la riegue, pues se sabe que Rocha no puede seguir guiones y es incapaz de limitar sus comentarios a veces. Si es que llega a suspenderse la conferencia La Semanera tomarían aire unas cuantas semanas sus asesores y secretarios, ya acostumbrados a que todos los lunes el Gobernador lleva la agenda y muchas veces para mal con sus expresiones desafortunadas.

Otra vez la burra al trigo, o al maíz
Están próximas las fechas en que se recogen las cosechas del maíz en Sinaloa, y generalmente son buenas noticias, pero este año la cosa pinta que estará igual o peor que el 2023 por los precios de garantía para los productores sinaloenses. Como recuerda, el año pasado hubo un problema fuertísimo con la comercialización del maíz blanco, a tal punto que el Gobierno sacó de emergencia un plan con el que compró casi un millón de toneladas. Y como recuerda, Noroeste evidenció hace poco que más de 600 mil toneladas siguen almacenadas, y no es barato tenerlas guardadas, pues al día conlleva un gasto de 4.7 millones de pesos.

Para entender un poco de esta situación, consultamos con alguien del sector, en este caso fue Baltazar Valdez, de Campesinos Unidos, quien aseguró que siguen guardadas porque el Gobierno, si las vende con el precio de ahorita, tendrá pérdidas graves. Vaya, por Dios, o sea que el problema que tenían los productores locales hace un año básicamente solo se lo pasaron al Gobierno, ¿o cómo está ese rollo? ¿Acaso el maíz sinaloense es una papa caliente? A eso hay que agregarle que, como dijimos, están próximos los levantamientos de nuevas cosechas, y si la cosa va como el año pasado, en 2025 hablaremos de que habrá más de un millón de toneladas de maíz almacenados, así nomás, y obviamente el erario tendrá más gasto en almacenaje del grano. Y a todo eso, el señor Valdez refirió que para este año no hay nada programado para que ni Segalmex ni el Gobierno compren maíz, o sea que podemos intuir que nuevamente como para mayo estaremos con este problema. A ver en qué termina, si es que termina, cómo se resuelve. (Noroeste)

OBSERVATORIO/ ALEJANDRO SICAIROS
Viernes negro de lecciones al periodismo Cuidar a reporteros más allá de su suerte
Hacer periodismo sin perder la vida en el intento parece ser la otra lección derivada de los sucesos de violencia que hace una semana mostraron la creatividad criminal para implantar en Culiacán un poder de facto con el terror como arma de sometimiento, y sin la garantía de que policías y militares, que luchan por cuidarse a sí mismos, otorguen condiciones para la adecuada y esencial labor de dar las noticias desde la trinchera presencial. De nuevo la prensa fue colocada en el dilema de apegarse a la ética que le es intrínseca a la actividad de informar objetivamente, o replegarse en lugares seguros mientras existen condiciones para las coberturas directas.

Durante el referenciado como Culiacanazo 2.0, del 5 de enero de 2023, el Instituto para la Protección a Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas de Sinaloa reportó que nueve comunicadores de la capital del estado fueron víctimas de agresiones que van desde amenazas, despojo de vehículos y de equipo de trabajo, intimidación, y hasta afectaciones psicológicas derivadas de estar en el ojo de la zona de violencia. Es decir, también fue un segundo jueves negro para comunicadores y medios.

El reciente viernes 22 de marzo al menos dos reporteros de noticieros de radio que narraban desde el lugar de los hechos enfrentamientos entre la fuerza pública federal y estatal y pistoleros de la delincuencia organizada, estuvieron en la inminencia de ser alcanzados por balas del fuego cruzado en medio del cual se encontraban, pero por fortuna salieron ilesos con la correspondiente marca emocional que dejan tales situaciones de alto riesgo. Las imágenes y audios que se conocieron dan cuenta de lo terrible que resulta el periodismo vivencial en estos tiempos, en esta tierra.

Sin embargo, el periodismo es el primero que debe reponerse del azoro y el miedo porque se le necesita valiente e íntegro mientras el resto de la población realiza las catarsis después de verse dentro de escenarios propios del salvajismo criminal. En todo caso el problema está en cómo separar a los trabajadores de la información del impacto que causan en ellos las coberturas en atmósferas de máximo peligro, asumiéndolos como seres humanos capaces de sentir miedo, no obstante que lo procesen de maneras distintas.

Las empresas del periodismo o los medios propios que manejan periodistas de manera independiente debemos entrarle a analizar de manera conjunta, con enfoque de solidaridad gremial más que de competencia por la noticia, de qué manera evitar consecuencias terribles para los reporteros en episodios de violencia de alto impacto. ¿Debe darse la orden en las redacciones de no salir cuando estén trastocados por completo el orden y la legalidad? ¿O asumir al reportero como corresponsal de guerra que se juega la vida en la encomienda de exponerle a las audiencias la realidad desde el fragor bélico?

No es sencilla la decisión, por supuesto. Cualquier protocolo de protección establece que no vale la pena exponer la vida a cambio de lograr una buena noticia y que esta no tiene su valor en quién la da primero sino en quién la da mejor. En tal lógica, las organizaciones de defensa de la libertad de expresión y protección de periodistas ponderan la situación de desventaja laboral e indefensión gubernamental en que se halla este sector en México, siendo mayor el desamparo para las familias cuando el periodista pierde la vida en aras de lograr opiniones públicas adecuadamente enteradas.

Sería un buen punto de partida realizar el análisis sereno sobre las condiciones en que salen los reporteros a la escena donde chocan las fuerzas del Gobierno contra los sicarios del narco. Revisar todos los puntos con la intención de generar las mejores prácticas de seguridad para el trabajo de la prensa sin alterar los principios fundamentales que ubican a Sinaloa dentro de las regiones del País que mejor periodismo realizan. Que sea un notable esfuerzo de anticipación a los riesgos desde la premisa de que ninguno queremos más colegas asesinados, ni a Sinaloa le conviene que le estén matando a quienes les dan voz a aquellos que no la tienen para la denuncia pública.

¿Cómo protegemos la integridad física de nuestros periodistas? ¿Les colocamos corazas antibalas? ¿Los obligamos a ceñirse a protocolos de seguridad ajustados a la realidad de Sinaloa? ¿Los dejamos a expensas de la vocación periodística que los lleva a sacar lo noticia de dónde esté, así sea en las fauces del monstruo criminal? ¿Qué certidumbres acompañan al reportero cuando realiza coberturas que le pueden significar la muerte? ¿La exposición del comunicador a altos riesgos es la única manera de dar bien una noticia?

Uno de los reporteros que se jugó la vida al darle seguimiento a los operativos en Culiacán posteriores al secuestro masivo de familias enteras que el 22 de marzo perpetró una de las células del Cártel de Sinaloa, sintió las balas a ras de piel cuando ocurrió uno de los enfrentamientos entre militares y delincuentes en el Malecón viejo. Cubrió la noticia con gran arrojo y al mismo tiempo aportó la evidencia de lo mucho que arriesga, lo bastante que sufre y la conmoción a que se expone el periodista a cambio de la convicción del cumplimiento del deber.

Providencialmente resultó a salvo, sólo con las heridas que se le asestan al alma, pero no podemos sentarnos a esperar que todos corran con igual suerte.

Reverso
No vemos detrás de la noticia,
Porque no nos alcanza la vista,
Cómo peligra el periodista,
Cuando el plomo lo acaricia.

El Rocha de siempre
Desde las trincheras cívica, política y de la inteligencia Rubén Rocha Moya siempre ha sido empático con el trabajo y la misión social del periodismo. Cuando en 2017 asesinaron a Javier Valdez se colocó en el gobierno de Quirino Ordaz en la primera línea de exigencia de esclarecimiento del caso y de creación de protocolos de protección a periodistas. No tiene por qué pensar o actuar distinto ahora que es Gobernador. Si apoyó a que Sinaloa tuviera la Ley de Protección a Periodistas, le toca avanzar a mejores condiciones para el ejercicio de la libertad de expresión y recordar que reporteros y medios no crean las noticias que intranquilizan a los sinaloenses. Solamente informan de esos hechos. (Noroeste)

JESÚS ROJAS RIVERA
¿Mazatlán sin banda o sin gobierno?
Increíble y sin precedentes fue el conflicto entre autoridades y músicos que terminó en una batalla campal en Mazatlán. Instrumentos tirados por la calle, músicos y policías golpeados, patrullas vandalizadas y un caos provocado por la falta de sensatez, diálogo democrático y cultura cívica del respeto en cada una de las partes en conflicto. Todo esto, frente a nuestros invitados, los turistas que presenciaron lo que pasa cuando el gobierno municipal impone, torpemente, una determinación injusta, en el peor momento para hacerlo; un día antes del periodo vacacional de mayor afluencia.

Cuando dos posturas se encuentran radicalizadas, será sumamente difícil llevarlas a una mesa de negociación. Y en el caso del conflicto mazatleco entre músicos y hoteleros, cada uno defendía argumentos válidos y legítimos para imponer sobre el otro. Pero, cuando los intereses particulares entran en conflicto, ahí deben estar las instituciones y los gobiernos para mediarlos, resolverlos y no hacerlos más grandes.

El Alcalde de Mazatlán, Édgar González gobernó un pequeño municipio al sur de Sinaloa que no tiene la complejidad social, económica y política de uno de los puertos más importantes de México y una de las economías regionales más fuertes en el norte del país. La falta de oficio político generó un conflicto que tocó los botones rojos de la gobernabilidad democrática en Sinaloa.

Todo lo hizo al revés, primero trató de imponer por la fuerza una serie de acuerdos pactados con solo una parte de los actores en conflicto, que eran a todas luces perjudiciales para la mayoría de los músicos. “Solo 40 permisos a agrupaciones musicales, en puntos determinados de la ciudad y con un horario restrictivo no mayor a las 19:00 horas”. El acuerdo, dejaba fuera al menos a 600 músicos que, en vísperas de las vacaciones, no se quedarían de manos cruzadas para buscar el sustento de sus familias.

Por otro lado, los empresarios hoteleros y algunos restauranteros que, con justa razón, pero no con las palabras más respetuosas y conciliadoras, piden la regulación del “ruido”, para evitar “acorrientar” el puerto de Mazatlán y no molestar a los turistas norteamericanos, que deben, según ellos, ser el centro de atención porque la derrama económica del turista extranjero es mucho mayor que la del mexicano y evidentemente se gana más en dólares que en pesos.

La torpe decisión del Alcalde que despacha en Mazatlán, provocó una serie de reacciones que pusieron en alerta máxima a los expertos en gobernabilidad democrática del gobierno estatal y federal. En horas, el conflicto escaló de manera inusual, miles y miles de mexicanos comenzaron a seguir las transmisiones en vivo por diversos medios de comunicación que daban cuenta de que algo en las calles del puerto se estaba saliendo de control al ritmo de una vistosa e inusual protesta musical.

En pleno proceso electoral, la crítica de la gran masa social se cargaba en favor de los músicos y arremetía con severidad contra el gobierno y los empresarios que tuvieron una pésima construcción de narrativa y nula contención de daños. El Alcalde de Morena, con sus actos coartaba los derechos de los trabajadores, de los desprotegidos, de los pobres que son, con orgullo de ellos, la base electoral del movimiento de la Cuarta Transformación. Ante el caos provocado y las reacciones en los medios de comunicación más importantes del país, el Gobernador tuvo que salir a enmendarle la plana, dando el apoyo a los músicos.

Ni los panistas más recalcitrantes -que han gobernado el municipio- se habían atrevido a tanto. Por eso, cuando le preguntaron a un líder de Morena en Sinaloa por qué Juan de Dios Gámez Mendívil y Gerardo Vargas Landeros sí buscarían la relección en sus municipios, era porque tenían plena seguridad de triunfo. Pero en Mazatlán, por este y otro tipo de cosas que apenas ellos saben, tenían claro que al que pusieron en la silla, el espacio le quedó grande, tan grande que tuvo que recular ante su dicho, y permitir que las bandas y conjuntos sigan tocando con restricciones mínimas. Decisión que no dejó satisfechos a los empresarios. Luego le seguimos… (Noroeste)

Columnas de política en Sinaloa

Por elpiripituchi

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