Sergio Sarmiento

Al turismo se lo lleva el tren. Ya es oficial. Ayer el Gobierno publicó el decreto por el cual se reforma la Ley Federal de Derechos para que el dinero que se cobra a los turistas internacionales por entrar al País se destine al fideicomiso Tren Maya, S.A. de C.V. Es una mala noticia para el turismo, pero también para el Estado de Derecho.

Para empezar, parece una mala idea que se cobre a los turistas un “derecho” para entrar a nuestro País. El turismo nos beneficia de muchas maneras. Cobrar un impuesto parece una forma de ahuyentarlo o de aprovecharse indebidamente de él. Lo peor es que la mayoría de los turistas no saben que se les va a aplicar un impuesto por visitar México hasta que se les cobra. Sí, somos muy cobrones.

El gravamen se aprobó originalmente porque se argumentó que la realización de campañas de promoción en el extranjero daría a nuestro País una ventaja competitiva que llevaría a un aumento en el flujo turístico. El presidente López Obrador ha decidido incumplir este compromiso. Primero suspendió los trabajos de promoción en el exterior con el argumento de que estos recursos se desperdiciaban o se perdían en la corrupción. Nadie podría oponerse a que se revisara el gasto y se mejorara, pero cancelar esta inversión, sin eliminar el impuesto, fue una pésima decisión.

Peor es desviar el recurso para un propósito distinto al que justificó el impuesto. La decisión de usar el dinero para el Tren Maya tiene muchos inconvenientes. El primero es que no es un proyecto que beneficie al sector turismo de todo el País. Se trata de una obra regional, que en todo caso favorecería al Sureste de la República, pero no a la Nación. Escribo estas líneas, por ejemplo, en San Luis Potosí, un Estado con grandes atractivos turísticos, pero que permanecerán ocultos a los extranjeros por esta decisión.

Por otra parte, el Presidente argumentó en un principio que la construcción del Tren Maya costaría 120 mil millones de pesos y que sería rentable en poco tiempo, pero fue mentira. No sólo se negó a hacer un estudio previo de factibilidad económica o un proyecto detallado de construcción, lo cual ha llevado a cambios de constantes de trazo y características de la obra, como en la línea 12 del Metro que impulsó en la Ciudad de México Marcelo Ebrard, sino que el costo se ha disparado hasta cerca de 500 mil millones de pesos, y esto sólo hasta donde podemos saber, ya que el Gobierno ha hecho un esfuerzo deliberado para ocultar los costos con el pretexto de que se trata de un proyecto de seguridad nacional.

La decisión de entregar los derechos cobrados a turistas al Tren Maya es un reconocimiento de que el proyecto no será rentable. El Presidente mantuvo siempre que, si se construía el tren, los turistas fluirían en tal número que lograrían ese milagro que no se da en casi ningún lugar del mundo de volver rentable un tren de pasajeros. El propio Presidente llegó a afirmar que las utilidades se utilizarían para fortalecer las pensiones de los militares.

Hoy, a pesar de la falta de un estudio económico, los mismos militares se dan cuenta de que el tren no será rentable. No sólo no podrán quedarse con las utilidades, sino que necesitan cubrir las pérdidas para evitar que el proyecto termine por socavar el patrimonio de la Sedena. La solución del Presidente ha sido entregarles el dinero que se debería emplear para promover al País al exterior. No parece darse cuenta de que un producto o servicio necesita promoción para alcanzar su potencial en un mundo cada vez más competitivo.

MAGISTRADO
Por supuesto que hay que exigir justicia. Si el magistrado Jesús Ociel Baena y su pareja fueron asesinados es importante que los responsables sean juzgados y castigados. El problema es que no hay indicios de que hayan sido asesinados por un tercero, y esto enfurece a los grupos que buscan medrar con la tragedia.

NOV 15 2023

Por elpiripituchi

Fundador y Creador del Sitio

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”En Sinaloa debe fortalecerse el deporte como un pilar para construir la paz”: Imelda Castro— La senadora con licencia reconoció la participación de mujeres y jóvenes y se pronunció por fortalecer el papel que juegan en la sociedadEL FUERTE, Sinaloa. 29 de julio de 2026.— Durante un encuentro con mujeres, jóvenes y liderazgos regionales, Imelda Castro Castro destacó la importancia de fortalecer la organización ciudadana para consolidar los avances alcanzados en los últimos años y mantener una agenda de trabajo enfocada en el bienestar de la población.Ante representantes de diversos sectores del municipio, la senadora con licencia reconoció la participación activa de mujeres y jóvenes como actores fundamentales en la construcción del presente y futuro de Sinaloa, al considerar que su incorporación a la vida pública fortalece el desarrollo de las comunidades.“Decirles también que las mujeres emprendedoras, las mujeres en general son una prioridad ahora para la transformación, pero que cada día va a ser más relevante su participación”, expresó.Luego de agradecer a quienes asistieron a su Asamblea Informativa en Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional, algunas mujeres de pueblos originarios del municipio se acercaron con la morenista para ofrecerle algunos productos y alimentos elaborados artesanalmente por ellas, como el tradicional Wakabaki, queso fresco y tamales de elote, que ella degustó agradecidamente.Posteriormente, la aspirante a coordinar los Comités de Defensa de la Transformación en Sinaloa se trasladó a la ciudad de Los Mochis, donde tuvo una reunión con más de 500 deportistas de todas las sindicaturas de Ahome. Cabe destacar que a ese encuentro acudieron deportistas reconocidos como el cinco veces campeón del boxeo, Fernando Cochulito Montiel; la medallista nacional de boccia, María Renata Velázquez; el softbolista Andrés Guzmán y la ciclista profesional Yuseli Soto.Durante su mensaje, Imelda Castro agradeció a todos los promotores deportivos, entrenadores y representantes de todas las disciplinas por ayudar a luchar contra el estigma que se tiene sobre los sinaloenses en el exterior, pero sobre todo, a guiar a los jóvenes sinaloenses por el camino del bienestar.